Seguidores

Recuerda este blog se alimenta de tus comentarios!

Deja un comentario, ¿No es tan difícil o sí?...

Invita a tus amigos



sábado, 3 de diciembre de 2011

Amores Destinados


Primera Parte
Nuevo Amor




La música se encontraba a todo volumen tanto que debía gritar para que me escucharan lo que trataba de decir. Los chicos y chicas se movían energéticamente a un ritmo rápido para seguir a la música electrónica, ellos bailaban en la pista que se ubicaba en medio del antro en el cual me había arrastrado a ir Silvia Torres.

Aun no puedo procesar ¿en qué momento me convenció?
En la mesa había bastantes copas vacías, la única llena era la mía que incluso los hielos se había deshecho para convertirse en agua dentro de la bebida alcoholizada.

Mire la copa semillena que tenía a delante de mí sin ganas de acabármela, sabía que no debía tomar demasiado estando fuera de casa.

- ¿Piensas solo ver la bebida? - me pregunto Antonio Rodríguez un chico que lo había conocido hacia un par de horas

Lo mire sonriéndole, y de igual forma me acerque a su oído para que oyera mi respuesta:
- La verdad es que no se me apetece tomar - le dije sincerándome con él
Antonio Rodríguez era el tipo de chico tierno y protector, aunque para mi mala suerte tenía un defecto: bebedor.

Siempre he pensado que cada persona posee diferente energía (buena y mala; blanca y negra). Por eso a veces nos cae bien una persona o simplemente no la soportas.
Con este chico sucedió rápidamente, quiero decir que cuando Silvia me presentó a Antonio sentí sinceridad y confianza.

Tomo la copa que se encontraba delante de mí y de un solo trago se la acabo toda, dando un fuerte sonido con su garganta por lo fuerte del tequila y una mueca  chistosa por el sabor del vino.

- Diremos que te la tomaste, tu –saco una sonrisa picara dejando la copa vacía en la mesa - Después de todo, no creo que se enteren si te las ha tomado o no...

No constaste nada, solo le volví a dar otra gran sonrisa de mi parte y le di las gracias rozándole por algunos segundos su mano derecha. Toño sonrió alegremente y con una señal de su mano hizo que el mesero le llevara otras dos copas.
Sus ojos negros como la noche eran suaves y abrazadores, pero lo que más me gustaba de él era su cabello, un suave y sedoso cabello color café el cual le llegaba a la mitad de sus hombros.
Me admiraba que lo tuviera muy cuidado más que el mío.
Mientras observaba su cabello con detenimiento para ver si realmente podría ser genuino, llego aquel mesero con las dos copas.

No podía beber más. Mis padres me matarían si ellos se enteraban que su dulce hija estaba en un antro en vez de estar durmiendo en la casa de mi mejor amiga.
Trate de negarme a recibir la copa, cuando me di cuenta que esta no había sido pedida para mi, si no para ese chico que hasta ese momento no había hablado para nada (pero en fin, él siempre era así... al menos nunca lo he visto sonreír o divertirse como cualquier chico de su edad).
El mesero ubico las dos copas en la mesa y Antonio  deslizo una por la mesa para acercarle la suya a Gustavo Torres (hermano de Silvia).

Gustavo solo miro la copa sin expresión alguna en su rostro, si algo definía a ese chico eran por demasiadas cosas, pero para mí la principal es que su rostro siempre reflejaba aburrido ante todo, o más bien nada lo impresionaba. Creo que la palabra que describía a este chico era actuaba arrogante y nada interesado.
Debo agregar que él poseía un cierto encanto para las mujeres, pero también lo conocían como: “el imposible”
Muchas querían andar con él, mantener mas allá de una relación pero Gustavo pensaba muy diferente de las mujeres o tal vez aun no se enamoraba verdaderamente.

Para muchas declararse puede resultar muy vergonzoso (me incluyo), pero para otras es algo normal y más cuando te enamoras apasionadamente. Pero aunque Gustavo se le podía considerar el “imposible” e “inalcanzable”, también era considerado como “príncipe de hielo” ya que despreciaba a todas.

Gustavo con su piel  blanca y con anteojos de sol (parecía artista de cine), nos anuncio subiendo el tono de su voz más arriba que la música - la beberé – grito. Tomo esa pequeña copa con sus dedos delgados y a continuación antes de beberla nos miro y soltó - Salud - brindo con la copa en lo alto y se inclino hacia atrás para beber todo el alcohol de ese tequila.

Al contrario de Antonio, Gustavo hizo un sonido de satisfacción y se limpio con una servilleta de papel el residuo del líquido que se encontraba en sus labios color rojizo.

Después de ese trago volvió a mirar a una dirección diferente y nos ignoro nuevamente. Creo que no a cualquiera le agradas y pues con Gustavo sentía ese tipo de energía. No me sentía mal a lado de él, pero Gustavo trataba siempre de mantener su distancia y nos negaba rotundamente a saber más cosas de él.

Silvia me dijo que su hermano antes no se comportaba así, pero desde que su prometida Rebeca lo había dejado por otro chico (lo cual me parece imposible), él nunca lo supero o como dice mi amiga, lo supero a su manera. Y cuando digo a su manera, me refiero a siempre hacer a un lado a cualquier persona, ya sean chicas o chicos...
Gustavo ya no se comportaba como solía ser y ahora era vil, cruel y arrogante. Aunque claro su belleza era algo que toda chica quería.

Trate de concentrarme en Antonio y su plática (la cual no tenía ni idea de que me contaba), pero cuando mire que pasaría la misma escena de la mañana que tuvo lugar en el patio de la preparatoria en la cual íbamos, puse toda mi atención a esa escena que sería una mala experiencia para esas pobres chicas…
Unas chicas de ese bar que llevaban unas cuantas horas mirando intensamente a Gustavo se armaron de valor para saludarlo y presentarse ante él. Pero como mala costumbre de Gustavo las ignoro hasta que hubo un silencio incomodo (sabía perfectamente que ahora vendría la grosería  y el ataque de Gustavo hacia aquellas chicas).

- No gasten sus energías en mí - comento con aire pedante - Ninguna tiene lo que yo necesito en un chica. - suspiro mirándonos a aquellas desconocidas de pies a cabeza - ninguna se encuentra a mi nivel – dijo cruelmente y se incorporó para pararse enfrente de esas pobres chicas mirando a cada una en la cara dijo - No puedo creer que te presentes ante mi cuando eres bastante fea - le argumento a la chica que tenia pecas en la cara y cabello rebelde. Esa pobre chica le dolió el comentario de Gustavo y salió corriendo antes de derramar lágrimas ante él. Sin más que decir y sin compasión siguió con la otra- tú tienes unos ojos lindos...

- ¿enserio? - le pregunto esa chica un poco alagada ante el comentario de él, tal parecía que había olvidando que Gustavo les había dicho que ninguna estaba a su nivel.

Era mejor que ella no dijera nada. Pero aun así dijo:
- Siempre me han dicho que mis ojos son hermosos - le dedico una sonrisa de oreja a oreja, esa chica delgada con cabello corto negro siguió sonrojada
- Si, lo creo - le contesto Gustavo indiferente - También te han dicho que tienes mal aliento... deberías de tomarte más enserio tú higiene bocal

Esa chica se tapo la boca y se echo a correr al igual que la primera. Entonces solo quedo una.

- y... ¿yo que tengo de mal? - le pregunto la ultima chica de excelente cuerpo y de linda cara poniendo una mano en su cintura. Parecía que posaba para él.

Yo misma me preguntaba qué le diría... Que podría decirle Gustavo para correrla.
Porque viéndola desde mi perspectiva de mujer, en realidad esa chica era muy linda.

Gustavo la miro con cara burlona y cansada.
- Dime: ¿Cuáles son las tres leyes de Newton?

Vaya... en verdad me quede sorprendida ante la pregunta de inteligencia. Debía de haberlo adivinado, ya que siempre dicen que las mujeres guapas son cabezas huecas o como dicen sin cerebro.
Aunque yo dudaba de ese argumento.

- yo... - empezó a dudar esa chica poniendo sus ojos en blanco - ¿no se qué tiene que ver esa pregunta? - le reclamo por la prueba de conocimientos que le imponía Gustavo

- ¿No sabes? – Levanto levemente la ceja izquierda y con los brazos cruzados contra su pecho saco una pequeña sonrisa- No puedo creerlo, es demasiado fácil. Y muy esencial ya que puedes experimentarlas en su mayoría – agrego – Además es una pregunta de principiantes ya que según se, vas conmigo en nivel Universitario. Entonces es peor de lo que pensaba. – Suspiro posando brevemente sus dedos sobre su frente pensativo - No pienso andar con una chica de cabeza hueca o para que lo entiendas... nunca andarías con alguien de tan poco cerebro y si crees que exagero entonces... responde la pregunta.

-        Inercia … - se quedo pensativa sin saber que decir aun dudaba de ella misma
Carcajeó Gustavo ante el silencio de la chica

-        Claro que la primera ley es la Inercia, cabeza hueca – agrego enojado e indignado, como si fuera su culpa que aquella chica fuera estúpida – Pon atención, tal vez aprendas algo “Las leyes de Newton son tres: Inercia, Dinámica y acción-reacción”

Esa chica iba a abrir la boca para decirle algo más, pero Gustavo la había dejado sin palabras, se dio la media vuelta y se marcho por donde vino.
Gustavo se sentó en la silla de madera en la cual ya llevaba más de dos horas sin pararse.

- ¡No debiste ser tan grosero! - le replico una voz acusadora
Se trataba de su hermana Silvia Torres (mi amiga), la cual había puesto mala cara al ver lo grosero de la actitud de su hermano.

- Entonces... dime un método en el cual pueda deshacerme de ellas más rápido y así no lastimare a su pobre corazón - dijo sin poner tanta atención
- Eres tan lindo - tercio Raquel sentándose a lado de Gustavo tiernamente

Bueno allí estaba la chica loca, no importaba lo idiota que fuerce Gustavo, porque ella seguía diciendo que le encantaba como se comportaba este.
Silvia la miro con ojos blancos y me miro sin dar crédito a lo que decía Raquel.

-        Debe estar loca – me aseguro Silvia al sentarse a mi lado y luego miro las copas - ¿Cuántas llevas?

Genial, aquí estaba la terca Silvia. Tenía que tomar hasta vomitar…
Me gustaba tomar e incluso tome hasta el tope cuando conocí a Silvia, pero no podía seguir así todos los fines de semana. Además que hoy era Miércoles y mañana tenía que ir a la escuela… bueno teníamos que ir a la escuela, porque todos los que nos encontrábamos allí eran alumnos del mismo instituto.

-        Solo llevo tres… - le dije secamente
-        ¿Tres? – me pregunto incrédula - ¿pero porque? – me miro y me dijo – Ya te dije que si es por dinero yo pagare todo…
De nuevo la amiga adinerada. Silvia venia de padres con mucho dinero y cuando digo mucho dinero (es realmente demasiado dinero).

Cruce mis brazos por la molestia que me ocasionaba que quisiera siempre pagar todo lo que consumía o quisiera. Sabía perfectamente que sus intenciones no eran malas, pero para nada iba dejar que me comprara todo con su dinero, que yo no me había ganado o que no era para nada mío.

-        El hecho de que tus padres sean ricos, no te da el derecho a echármelo en la cara todo el tiempo – le argumente entre molesta y un poco divertida.
Ese mismo argumento le había dicho cuando nos habíamos conocido hacia ya tres meses.

-        ¿hello? – me dijo de forma presumida con una risita – Deja que te corrija – tocio con toda la delicadeza – No son ricos… mis padres son trillonarios, por favor no te confundas …

Ambas no reímos. Claro, que era verdad.

La primera vez que conocí a Silvia tuve una mala impresión de ella y quién no.
Era la típica chica que se vestía como fresita. Aunque no había cambiado nada su forma de vestir; porque en este momento traía puesto su faldita rosa, con una blusa transparente de tirantes y su bolso de marca.
Su cabello largo pintado de color rubio resaltaba en todas partes y sus ojos de color azules la hacían parecer que de verdad era un chica extranjera. Aunque era más Mexicana que yo.

-        ¿Qué demonios..? – grito alguien abriéndose paso entre la gente

Silvia y yo giramos para ver quien lo había dicho.

Una chica de cabello corto negro se acercaba furiosa hacia nosotras y a mí me empezó a dar dolor de cabeza. 

-        ¡oh, No! … - exclamo en un lamento
-        ¿Qué hace aquí? – le reclame a Silvia acercándome mientras tiraba de  su brazo en busca de una respuesta
-        No, lo sé – me aseguro, aun poco impresiona por la invitada no deseada – Yo estoy segura que le di mal la dirección

Cuando aquella chica se nos acerco, ambas cambiamos nuestros rostros confundidos y molestos a sonrientes.

-        Hola , cristina – le saludo Silvia dándole un beso en la mejilla
Fue un beso de Judas.

Yo hice una cara de asco ante tal cortesía de Silvia, yo la verdad no me atrevería a darle un beso.
¡Wuaca!

-        Hola – dije entre susurro que casi no se escucho. La verdad no tenía ganas de verla y mucho menos de escucharla.
Ella era lo peor, de lo peor.

-        ¿hola? – pregunto enojada mirándonos a ambas – Oye Silvia me diste la dirección mal, me quede una hora esperando en un edificio de economía
-        ¿Cómo es que no te diste cuenta? – tercio Raquel riéndose mientras bebía un copa y pasaba levemente su mano sobre Silvia

-        Ba, no me di cuenta hasta que un viejecito llego y me dijo: “señorita, ¿busca un reporte de los ingresos de la economía?, si quiere yo se los doy para que tenga información concisa para invertir”, boberías – nos hecho en cara – Silvia es la última vez que me haces “esto” – recalco aquella palabra mientras señalaba con las manos alrededor disgustada – Ya me canse…
-        No digas tonterías – dijo Raquel tranquilamente bebiendo otro sorbo a su vino  – Ella solo se equivocó, eso es todo
-        ¡¿SE EQUIVOCO?! – Grito roja como un tomate. Exploto– Entonces ya se equivocó cinco veces en estas dos semanas
Eso era exacto. Silvia y yo habíamos acordado que Cristina no se juntara con nosotros de nuevo y el motivo fue porque Cristina se  besuqueó con Raúl.

¿Y quién era Raúl? Pues nada más que mi ex novio. Maldita zorra…

-        Mira no pienso darte disculpas, cuando no tengo ningún arrepentimiento -  le soltó Silvia con una mano en la cintura
-        ¡Aquí apesta! – dije dándome la vuelta, pero fue demasiado tarde porque Cristina me agarro del brazo - ¿pero qué?
-        Tú vendrás conmigo…

Me jaloneo lejos de allí y yo no puse resistencia, aunque Silvia me seguía con la mirada un poco preocupada.
Salimos a un callejón fuera del antro, y el aire me mareo.
Me soltó de un tirón y yo  solo me quede allí parada como idiota.

-        Ahora sí, ¿dime qué diablos te hice? – me pregunto sínicamente

Nada, solo manoseaste y besaste a mi novio,… Upss!, perdón a mi ex novio.

-        No sé de que hablas – le dije desviando la pregunta de ella – Mira, no tengo ningún problema, así que yo me largo

Auch!!...
Camine directo a la puerta de hierro, pero cuando está abriendo la puerta alguien salió de allí. Empujo la puerta y yo caí al suelo por la fuerza de la otra persona.

-        ¿Qué pasa? – pregunto la otra persona, y cuando me miro salto a ayudarme para parame del suelo. Yo tome su mano sin saber quién era.
Sentí un calor muy reconocido de esa mano y antes de mirarlo me sacudí mis pantalones, y acomode mi cabello.


-        Oye, deberías tener más cuidado – le reclame sin mirarlo aun
-        Lo siento, Bet – se disculpo como lo solía hacer

¿Bet? Solo había una persona que me llamaba así, y esa era la persona que me rompió el corazón.

Levante lentamente la cara y vi con un nudo en la garganta que se trataba de Raúl.
-        ¿Qué haces “aquí”? – le demande para que me diera una respuesta
-        Pues no es obvio,… él es mi novio ahora – intervino Cristina indiferente al asunto – Vino a buscarme y él fue el que me dijo que estaban en este antro

La mire sin comprender.

¿Qué? ¡¡ ¿NOVIO!!?... Entonces en verdad era más cínica de lo que creí y yo sintiéndome mal por ella. Debo ser una completa idiota…

Empuje a Raúl fuera de mi vista y camine con paso decisivo hasta la puerta para irme de esos dos asquerosos.

Antes de que la puerta se cerrara con fuerza detrás de mí, Cristina grito: “El y yo llevamos 5 meses saliendo” y la puerta cerró con un golpe que hizo eco en el pasillo.

Muy bien, Silvia tenía razón. Silvia me había dicho que Cristina se lo merecía y que era una cualquiera.
Pero yo, aun me sentía mal haciendo esto.

Cristina había andado con Raúl apropósito y…

… me detuve en seco a la mitad del pasillo desolado.
Comencé a pensar, y entre más pensaba lo que me había dicho Cristina, mi rabia aumentaba. Comencé hacer que mi mano se hiciera un puño cerrado con más fuerza de la necesaria. Incluso sentía mis uñas clavándose en mi palma. Pero no lo podía contener, estaba muy furiosa.

¿Había escuchado bien? Dijo: ¿5 meses?, en verdad, ¿dijo 5 meses? ¡¡Pero qué!!
Proferí un grito de enojo y rabia…
¿Cómo se atrevieron? Hacia un par de dos meses habíamos terminado Raúl y yo…

-        ¿5 meses? – susurre entre dientes - ¡MALDITOS! Son unos hijos de su …
-        Sssch!!  - me interrumpió una voz

Mire a mi alrededor y me di cuenta que no estaba sola como imagine.
En medio de la tenue oscuridad de los focos morados, recargado en la pared fumando se encontraba Gustavo.
El me miro divertido ante mi enojo, y eso me hizo odiarlo.

-        Mira una chica tan… - se detuvo pensativo – Lista, si esa es la palabra porque bueno – volvió a detener – no puedo decir que linda, porque en ese caso sería una absoluta “mentira”
-        No tengo tiempo para tus idioteces – le espete enojada y camine para pasar por la puerta donde se encontraba la fiesta, más bien el antro
-        Si, si… - dijo entre aburrido y divertido -  Yo no tengo la culpa que tu amor ciego te evitara ver que Raúl andaba con Cristina

Me detuve en seco. Allí me congele.

No podía creerlo entonces si era una idiota después de todo. Si, lo era.

Si Gustavo lo sabía eso significaba que todos lo sabía menos “yo”. Ahora si me sentía la más grande de las idiotas. Pero luego me sentí traicionada por mis amigos.
Así que ellos sabían… ¿no?... y no me dijeron ¡NADA!

-        ¿Lo sabías? – le pregunte idiotamente
CLARO QUE LO SABIA – pensé casi gritando de rabia

-        Por supuesto, claro… “Si, yes, oui, ja…” - pronuncio en diferentes idiomas y de pronto se detuvo - ¿Cómo quieres que te lo diga? Te podría decir la respuesta en coreano, en italiano, en portugués…
-        ¡cállate! – le grite exasperada por su comportamiento – Maldición no estoy para tus bromas estúpidas y tu arrogancia… - antes le dedique las siguientes palabras - Eres un gran IDIOTA…

Y sin más me aleje de él lo más lejos posible. No quería platicar con él. No cuando era un arrogante idiota. No, no cuando él siempre se comportaba de esa manera.
¿Cómo se comportaba?, pues sencillamente como imbécil sabelotodo, como la gran maravilla del mundo, como si él fuera un: todo. O como si el mundo girara a su alrededor. Ese era Gustavo Torres Montalvo.

Llegue tan enojada a la mesa donde estaban mis amigos y sin decir ni una sola palabra tome mi bolsa nueva (que me había comprado Silvia) y Salí de allí.

Silvia me detuvo
-        ¿Qué paso? – me demando por mi actitud aun preocupada por la plática con Cristina
-        Esto es un asco – le exclame quintándome su manos de encima – Me largo
-        ¿pero?
-        Pero nada. – le rechacé girándome para tomar mi abrigo que sen encontraba a lado de Toño
-        Lizbeth – pronuncio mi nombre asustado por mi actitud – Cálmate – recomendó amablemente. Pero yo no le hice caso es mas preferí no hablar con él - puedo llevarte – propuso gritando, pero lo ignore
-        Cristina es una zorra – espeto detrás de mi Silvia – pero… liz, espera…
Fue lo único que escuche porque Salí huyendo de ese antro de mucha categoría donde solo entraban chicos adinerados.

Iba tan deprisa que estuve a punto de caer en las escaleras que se encontraban a un lado de la puerta principal, al bajarlas pase por los dos guardias de seguridad fortachones y al salir encontré que todavía había muchos jóvenes en filas esperando entrar a ese antro. Yo, los deje atrás a todos y camine por las desiertas calles en medio de la madrugada con el frio de Noviembre como mi acompañante.

Pensando en el amor y la traición de mi ex amor: Raúl







1 comentario:

  1. jajajaja hermanaaaa... no puedo creer que Rebeca haya dejado a Gustavo XD jajajaja...
    perdoname por la tardanza en leer tu historia!! pero estoy aquí poniendome al corriente!!!
    hahaha esa Cristina si que es una Zoooorr.... hahaha y tambien Raul!!! aggg...
    Me ha super encantado!!!
    Deja sigo con la siguiente parte XD haha te mando besos hermanita!!! y esta genial tu historia!! ^^

    ResponderEliminar