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sábado, 3 de diciembre de 2011

Amores Destinados

Tercera parte

Nuevo Amor



El beso que me había dado Gustavo me tenía bastante ocupada recordándolo y sintiendo esos sentimientos que florecieron sin pedirme permiso.
Un beso, solo había sido un beso…

¡No seas tonta! – Me repetía en voz alta – El solo estaba vengándose…

Pero por más que hacía no querer pensar en ese momento con Gustavo tan confuso y fugaz, mi mente se empeñaba en contradecirme haciéndome recordar más frecuentemente esos labios tan deliciosos que me hacían tener una respiración más rápida.

Suspire negando con la cabeza ese recuerdo tan plantado en mi cerebro.

-        ¡Uyy! – expreso Silvia sentándose a mi lado – ¿Ese suspiro está dirigido a que chico? ¿espero que lo conozca? – concluyo con una sonrisa picara
-        Claro que lo conoces – le respondí con un hilo de voz que ella no puedo entenderme
-        ¿Qué dijiste?
-        Nada, nada…

Silvia destapo una botella de yogurt y se la tomo de sorbo.
Nos encontrábamos en el jardín de la universidad sentadas en una banca de  piedra pintada de color azul marino. El sol nos daba de lleno en los ojos, pero como era muy temprano ambas sentíamos delicioso estar expuestas a los rayos de sol por el frio de esa mañana del mes de Noviembre.

Ambas mirábamos a las chicas y chicos que pasaban cerca de nosotras, pero ninguna hablaba, el silencio entre nosotras era normal y nada incomodo; al contrario, ese silencio me hacía pensar en cómo comenzar a platicar con Silvia del beso que me había dado su hermano.

¿Para qué le dices? – Dijo una vocecita de mi cerebro – solo cierra la boca y no le digas nada

No podía hacer aquello. Silvia siempre fue muy sincera conmigo y yo no podía ocultarle las cosas o mentirle.

-        ¿Silvia? – comencé a llamarle mirando a otra dirección
-        ¿sí? – contesto mirándome
-        Hace dos semanas que debí haberte dicho esto…
-        ¿decirme  el “que”? – me cuestiono con una ceja arriba. Claramente se veía preocupada y curiosa.

Respire profundo y me arme de valor.
-        El día de la fiesta, regrese a mi casa – le platique sin mirarla. Ya que  yo miraba fijamente a un chico ubicado a unos cuantos pasos delante de nosotros – ese día estaba ya dormida cuando…
-        ¡si, si! – me interrumpió Silvia – Llego el idiota de Raúl

La mire y pase saliva. Tal vez cuando se lo dijera ella ya no querría ser mi amiga.
Después de todo ella siempre a cuidado a su hermano de mujeres no desaseadas, aunque le moleste profundamente la actitud de su hermano ella en lo más profundo de su ser agradece que no tenga novia.

¿Pero que estas pensando? Solo fue un beso y tú ya estas pensando que Gustavo te ama o quiere que seas su novia.

Negué con la cabeza

-        Si… no es eso – me argumento Silvia - ¿entonces qué es?
Sus ojos me recordaron a Gustavo y eso me hizo sentir culpable

-        Tu hermanó Gustavo me beso… - dije rápidamente sin darle mas vueltas al asunto y desvié la vista de ella

No respondió, se quedo más que callada por algunos minutos.

Mire a Silvia y tenía la boca media abierta mientras parpadeaba rápidamente. Iba a decirle algo más cuando…
-        Hola –saludo Gustavo sentándose a lado de su hermana, pero ella no le hizo caso, simplemente se quedo allí congelada dándole la espalda y mirándome fijamente.
-        Hola, Gustavo – le  regrese el saludo y mire al chico que hacía unos minutos no quería quitarme la mirada para nada. Ese era Raúl  a quien yo miraba desde una distancia considerable.
Lo miraba no porque mi corazón se acelerara, si no porque quería saber el ¿porque ya no sentía nada desde que Gustavo me había besado?

-        ¿Silvia? – le llamaba la atención Gustavo a su hermana, pero ella seguía sin reaccionar. Parecía que lidiaba con muchas cuestiones ella misma. - ¿Qué  le pasa? – me pregunto

Desvié mi mirada y por primera vez desde que me beso lo mire. Volvía a suspirar  sin darme cuenta y le conteste:
-        Esta lidiado con cosas muy importantes -  mi voz  sonaba nerviosa por su mirada y no pude soportar verlo, así que volví a desviar mis ojos y mire de nuevo a Raúl mientras él se reía con sus amigos.
-        ¿Qué clase de “cosas”?  - me pregunto Gustavo un poco preocupado por su hermana
-        Algunas cosas…

Raúl se encontraba peleando con un amigo amistosamente y cuando sonó la campana sus amigos se despidieron y él les dijo adiós con una sonrisa. No apartaba mi mirada de él y cuando el tomo la mochila para ponérsela al hombro  me miro, nuestros ojos se cruzaron por algunos instantes, pero vi como desvió la mirada hacia un lado mirando a Gustavo e hizo una mueca de odio contenido. Raúl volvió a mirarme antes de irse de la Universidad y subir a su automóvil.

-        ¿crees que quiera golpearme? – me pregunto Gustavo refiriéndose a Raúl, ya que era más que obvio que se había dado cuenta de la mirada de este.
-        Tal vez… - le susurre aun viendo el auto de Raúl salir del estacionamiento.
-        ¿Cómo crees que reaccione cuando se entere que te bese? – me dijo mirándome descaradamente y fue cuando lo mire con ojos muy abiertos. El hecho de que él lo mencionara me hizo sentirme sonrojada y un poco molesta.
Pero creo que no fui la única, porque Silvia reacciono con el comentario de su hermano.
-        ¿Qué dices? – le cuestiono a su hermanó
-        Pues que simplemente bese a Lizbeth – dijo sin ninguna expresión en su cara
-        ¡A caso estás loco! – le grito Silvia molesta

Yo salte sin querer al grito de Silvia. La mire sin comprender porque ella no me gritaba a mí y no a su hermano.
-        No lo sé, - pensó Gustavo terminando de comer una gelatina con una cuchara de plástico – Lo más seguro es que “si” – se detuvo y lanzo el botecito  de gelatina vacío a un recipiente de basura -  Mira que atreverme a besar a Lizbeth, alguien que para nada me inspira, fue atroz – me miro y dijo – sin ofender, pero no eres tan bonita – miro de nuevo a su hermana indiferente
-        ¡calla tu boca! – le volvió a decir gritándole con una mano - ¿eres un idiota?, ¿cómo te atreves a besar a mi amiga?- se levanto rápidamente y tomo su mochila – Sabes siempre te he aguantado todo, siempre me he dicho a mi misma que tu eres así por esa imbécil que te dejo… que tú no estás bien sentimentalmente y que si eres así de arrogante he “in-ve-cil” – le dijo lentamente –  era por tu atormentado corazón. Pero sabes que ya me canse de siempre meterme en problemas por ti – le señalo con un dedo y volvió a decir – Porque has de saber que todas esas chicas a quien rechazas de esa forma, después regresar a vengarse y se vengan idiotamente conmigo – se señalo tan duramente que creo que se hizo daño – ¡Pero ya no más! – me miro tristemente y me dijo – Lo siento Lizbeth…- y se marcho muy molesta caminando duramente por el patio de la Universidad

Muy bien, esto no había resultado como yo esperaba. Creo que tenía la impresión que         Silvia debía gritarle a mi y no a su hermano.

Cuando Silvia se fue, Gustavo comenzó a sacar un cuaderno para hacer una tarea de alguna clase.
Lo mire sorprendida y molesta. ¿Qué clase de persona era él?

 No se había ablandando ni con todo lo que le había dicho su hermana y allí estaba Gustavo como si fuera otro día más…

-        En verdad eres “único” – le dije sarcásticamente soltando el aire molesta – Tu hermana se acaba de ir muy enojada y tu ni siquiera vas a ver que este bien…
-        Ella estará bien – me aseguro aun con la mirada en sus apuntes – Además no le pasara nada

Me levante y le dije:
-        Entonces yo iré ha hablar con ella – le di la espalda arrugando mi frente por la molestia que era Gustavo, di unos cuantos pasos cuando sentí una mano en mi brazo derecho
-        Espera – me detuvo Gustavo con su mochila a un lado - ¡VEN! – me jalo para lado contrario del edificio

Yo me deje llevar…
Cuando me llevo a unos árboles donde algunas parejas a veces venían para esconderse de las miradas de otros.
-        Mira si vas a hablar con Silva – me hablaba con una mano puesta detrás del árbol donde yo me encontraba recarga en el tronco. – Convéncela que no quise hacerte daño y que no volverá a suceder – me dijo susurrándome – dile que solo fue un juego, después de todo solo fue eso – me miro con ojos tiernos

¿Por qué de pronto su mirada era más hermosa de lo que recordaba?

-        ¿Lo harás? – me pregunto cómo rogándome a decirle eso a su hermana

Después de todo creo que si le importaba Silvia. Lo mire profundamente y pase saliva.
-        Si – le contesté con un hilo de voz – Después de todo como dices solo fue un juego – le sonreí
-        Si, - admitió sonriendo – no es como si con un solo beso tú o yo nos hubiéramos enamorado o lago así…

Baje la cabeza pensando en eso que él decía.
Y llegue a la conclusión que el beso solo había sido un gota mas sobre la copa llena.

No me había enamorado de él con el beso, si no que sin darme cuenta yo ya estaba enamorada de él tiempo atrás. Si, lo admitía. Pero ahora con esas palabras mi cabeza por fin comprendió lo que mi corazón ya sabía anticipadamente.

Fue la gota que derramo el vaso, y cuando digo “gota” me refiero al beso que me dio.

-        Gracias – me agradeció con una sonrisa que casi no venía en el.

Pero antes de que él se marchara dije:
-        ¿en verdad no soy tu tipo de chica?

Gustavo me vio con ojos en blanco y con una cara sorprendida e inesperada por mi pregunta atrevida.
-        Lizbeth – comenzó a decirme con un sonrisita – Lo siento pero debes saber que solo fue un juego, ¿lo entiendes verdad?
-        Claro que lo entiendo – le solté molesta – Pero yo quiero que me digas: ¿en  verdad no soy tu tipo de chica? – le insistí con la pregunta

El aun me miraba sorprendido.
-        ¿Por qué quieres saberlo?
-        Pues porque eso le dijiste a Silvia en líneas…

Gustavo se quedo mirándome por algunos minutos y luego paso su mano sobre su nuca.
Cuando termino en buscar la respuesta correcta o más bien la forma de protegerse me dijo:
-        No tengo porque escucharte, ni responder a lo que me preguntas…
-        ¿a no? – le exprese con una ceja arriba - entonces solo dime que no soy tu clase de chica y listo.
-        La cuestión es que no me gusta responder preguntas estúpidas – me dijo mordazmente – no pienso seguirte en tu juego – se giro y antes de irse para decirme – Me gustaría que me ayudaras a decirle eso a mi hermana, pero si no lo haces entonces no me interesa…
-        Muy bien,  - le grite – Pero “yo” se que tu si tenias a donde dormir ese día…

Cuando le grite aquello se quedo quieto en medio de su caminata y giro a verme. Así que volvió a regresar hasta mí.

Yo hice como si no me interesará y me mire mis uñas.
-        ¿Qué dijiste? – me pregunto
-        Como dije: se que ese día tú si tenias donde dormir – le argumente sin mirarlo a la cara – Silvia me lo dijo sin que yo preguntara.

En ese instante el respiraba rápidamente y se veía molesto.
-        ¿y tu punto es? – me interrogó
-        Que si podías regresar a tu casa a dormir, ¿Por qué quisiste dormir en mi habitación?

El  ladeo la cabeza a un lado y sonrió con burla.
-        Espera –  me dijo poniendo su palma de mano en medio de nosotros - ¿Me estás diciendo que “yo” lo hice porque “tu” me gustas?
Les asentí con la cabeza afirmando.

Gustavo comenzó a carcajearse e incluso de doblo de la risa.
-        ¿por favor? – dijo entere dientes después de su risa estúpida ­– Yo nunca haría algo así – me comento aun con su mano presionada en su estomago por la risa – Mira, no quiero tener problemas con mi hermana, por si no lo sabes es por “este” mismo motivo que mi hermana se enojo conmigo – se detuvo y se acomodo la mochila-  Ella esta consiente que cualquier chica a la que me acerque cae rendida a mi pies…

Genial, aquí de nuevo al arrogante de Gustavo.
-        ¡Ja, ja! – le exprese burlándome de él – No seas tan modesto…

Aun así siguió sonriéndome.
-        Y tú no seas tan tonta – me hecho en cara – no solo por el beso que te di eso significa que ya me allá enamorado de ti.
Lo mire con los brazos cruzados. No importaba lo que me dijera, él  había ido a dormir a mi casa para estar conmigo y no porque no tuviera donde dormir.
Pero aquí estaba la situación, él nunca admitiría algo así.
Haber convivido con él los mismos meses que conocía a Silvia, me había permitido también conocerlo a él. Yo sabía perfectamente que mentía descaradamente. Aun así quise ahora yo quise seguirle el juego o más bien jugar hasta que admitiera que él estaba enamorado de mi.

-        Tienes razón – le dije cambiando rápidamente de expresión, y de tema. Él me miro con curiosidad – ¿sabes qué? He pensado que debo  de regresar con Raúl ya que está disponible y ha terminado con Cristina, pues… creo que iré a verlo – tome mi mochica que la había arrojado a un lado y camine hacia adelante.

-        ¿pero qué dices? – me pregunto Gustavo con un tono molesto y cono si yo me hubiera vuelto loca de la noche a la mañana – Recuerda que él te engaño – no le conteste y seguí caminando hasta que escuche que me seguía. ¿no que no sentía nada? Yo seguí ignorándolo – se que no es de mi incumbencia pero…

-        ¿pero?
-        Yo le dije que eras mi novia – me respondió rápidamente a un lado de mi – como se supone que quedare cuando mi supuesta novia este saliendo con ese idiota de Raúl
-        No te preocupes por eso – le dije tranquilamente – Yo le diré que todo era mentira

Caminaba deprisa por el jardín hasta que llegamos a las bancas y yo aun no pare porque quería llegar al edificio “a”.
-        No puedes decirle eso – me inquirió – Si le dices eso tendré problemas con  todos, y seré considerado un mentiroso. Dañaría mi imagen y reputación

¿Qué clase de reputación? Me carcajeé por adentro.

-        ¿Y qué? – le comente sin mirarlo – No tienes tantos amigos o amigas, no creo en que pueda causarte algún mal – termine de decirle con un levantamiento de mis hombros para que viera que no me importaba lo que el pensara.
-        Ya se – se le predio el foco - dile que terminamos y ya

Me detuve y lo mire.
-        Bien… - le dije pensando esa probabilidad
-        Estas diciendo que ¿en verdad regresaras con él? – me dijo con voz preocupada
-        Si - le afirme mintiéndole muy bien
-        Bueno eso es tu decisión
-        Claro que es mi decisión…

Yo gire mi cabeza para ver que ya nos encontrábamos en la entrada del edificio “a” donde tendría una clase de Humanidades.
-        Bueno debo irme – le anuncie mirando mi reloj. Solo faltaban cinco minutos para que iniciara la clase – Ya inveteré que le diré a Raúl.
-        Bien, pero por lo mientras somos novios ante los ojos de él – me argumento determinadamente
-        Sí, claro…
-        Si. –afirmo
-        Como sea… - le di por mi lado
-        Muy bien vete ya – me ordeno

Ah, lo mire con boca abierta. ¿Ahora me ordenaba?
Idiota,….
-        Bien me iré – dije, pero antes de darme la vuelta le jugué una broma – ohh, allí viene Raúl – actué con ojos soñadores – Deja voy a  saludarlo
-        ¿Dónde? – Me pregunto mirando a nuestro alrededor y deteniéndome para que yo no me fuera

Si él sabía jugar, yo también. Así que me acerque rápidamente a sus labios y lo bese. El se quedo congelado por un instante y luego me tomo por la cintura y me beso más profundamente.

Cuando me aparte por la campana de la clase.
Solo le dije:
-        Solo estoy jugando… - y Salí de allí dejándolo como el idiota que era.

Creo que se lo merecía. Además como el dijo: “no puedo enamorarme con un beso”… pero que tal con dos o con todos los que estaba dispuesta a robarle.

Sonreí mientras corría a la clase.

1 comentario:

  1. jajajajajaja vaya que esta lizbeth es tremenda XD jajaja vaya... todo lo que puede hacer un beso... o tal vez dos... o.O o todos los que le pueda robar XD jajajaja... me encanto hermana!!!!
    jajaja deja voy con la siguiente parte XD

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