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sábado, 3 de diciembre de 2011

La Maldad de Bella (M)



Capítulo 1: Sueños

La sangre corría intensamente y burbujeante desde mi cuello. Trate de contenerla con mi mano pero aun así seguía brotando; de mi cuello a un piso blanco… tan blanco que resplandecía.

De pronto la escena cambio y yo corría por un pasillo oscuro, puede ver que delante de mí iba una chica de cabello café y con un cuerpo delgado. Me precipite y corrí mas rápido,… gritando: “hermana, no te vayas”. Pero fue inútil porque mi mano no podía tocar nada de ella.

Volvió a cambiar el sueño…
Esta vez me encontraba situada en medio de un bosque. Con mi ropa usual. Me sentí tan a gusto que me senté en el pasto verde y mire para todas las direcciones en busca de algo o alguien.
No había nadie o al menos eso creí.

Cuando determine que era un sueño, sucedió algo muy escalofriante. El bosque comenzó a oscurecer y empezaron aparecer truenos. Me levante rápidamente para irme a protegerme en otro lugar, escuché unos pasos y luego se presentó ante mí un chico tan guapo que pensé que no podría ser real.
De nuevo comencé a sospechar que solo era un sueño.

Él no me veía a mí, sino a la persona que se encontraba detrás de mí y comenzó a avanzar hacia ella lentamente...

En solo un instante ambos se besaron y de pronto el descubrió sus colmillos…
¿Colmillos?

 …la abrazo con tal fuerza que mi hermana comenzó gritar con desesperación exigiendo mi ayuda. Trate de ir a ayudarla pero cuando lo hice me tope con una pared transparente o más bien una burbuja la cual me impedía llegar hasta donde estaba Bella.

-        ¡Liz, ayúdame! – gritaba intensamente

Golpe con todas mis fuerzas ese muro invisible ante mis ojos. Me sentía frustrada por solo mirar sin poder hacer nada por ella.

Vi con horror como los ojos de mi hermana perdían su brillo singular y se volvían blancos…
Baje la cabeza tratando de buscar un piedra o algo que me ayudara a romper esa burbuja de contención, pero lo único que encontré fue sangre… sangre de Bella.

Volví a mirar a mi hermana y en cuanto lo hice ella estaba de pie con ojos tan rojos que me recorrió un escalofrió por todo mi cuerpo.

Ambos venia ahora hacia mí. Abriendo sus bocas mostrándome unos verdaderos colmillos de vampiro y como arte de magia aparecieron una docena de vampiros asechándome. Comencé a retroceder hasta que,… me pegue en una pared de piedra.

Ahora no me encontraba en el gran bosque, si no en una pequeña cabaña nada reconocida para mí, pero los doce de vampiros aun me asechaban hasta que… me tomaron por la fuerza y en un solo minuto sentí mas de doce mordías a la vez por todo mi cuerpo…

-        ¡¡¡NO!!! – Grite de dolor

Allí fue cuando desperté en la madruga.
Abrí mis ojos de golpe y respire profundo aun con el corazón muy acelerado. Quite las cobijas y comencé a revisarme todo mi cuero en busca de alguna señal de mordidas.

Era ridículo, lo sé… pero yo en verdad las había sentido tan reales aquellas mordidas en mi cuerpo.

Mire alrededor y me sentí sola. Me incorpore para salir de la habitación y muy silenciosamente abrí la puerta del cuarto de Bella. Entre sin hacer ruido. Bella se encontraba profundamente dormida.

Me recosté a lado de ella tapándome con las cobijas y de pronto mi hermana comenzó a sentirme a su lado.

-        ¿Qué sucedió? – me susurro aun dormida
-        Nada – le respondí - ¿puedo dormir contigo?
-        Si – bostezo y volvió a dormirse al instante.

No quería tener pesadillas y por lo tanto no dormí hasta que amaneció. Los siguientes sueños fueron normales e incluso el último fue el mejor de todos.

… Sus labios tan rojos me hacia desear besarlo y su cuerpo desearlo. Ese chico comenzó a besarme desde la parte baja del cuello hasta llegar a mis labios. Tomo mi rostro y se acercaba lentamente hacia mí para besarme. Un beso, solo un beso…

-        ¡Liz, Liz! – trataba de despertarme mi hermana con un leve zarandeo de mi mano izquierda – Liz…

Me moleste ante la interrupción de mi sueño.
-        Si, si, ya te escuche la primera vez hermana – le asegure tratando de abrir los ojos pero me era imposible hacerlo. Tenía bastante sueño
-        Es más que obvio que no lo hiciste – me contesto con una risita y agrego – Hace una siete minutos que te desperté y me dijiste que ahorita bajabas, supongo que hablas dormida – pensó por un momento y dijo- lo cual me sorprende porque es algo que nunca imagine de ti
-        ¿Qué dices? – abrí por fin los ojos para mirar a Bella – Yo no hablo dormida – le asegure – Además interrumpiste un sueño tan maravilloso – suspire llena de amor a un chico que nunca me haría caso
-        No me digas – me negó con las manos poniendo cara de asco - ¿Soñaste de nuevo con Pitter?

 ¡Bingo!, hasta mi hermana sabia del chico popular de nuestra escuela.
Y yo la más tonta por creer que Pitter me haría caso algún día.

-        Bueno no estoy segura – le conteste sincerándome con ella avergonzada– Parecía Pitter, pero a la vez no… bueno en realidad no sé si era él. – me detuve a pensarlo por un momento, pero así de rápido todo el sueño parecía borroso.

Bella comenzó a preguntarme qué clase de sueño y él porque me había quedo a dormir con ella. Mientras le contaba cada uno de mis sueños aproveche para vestirme con la ropa de Bella me había traído de mi habitación. Le conté lo más importante y lo que recordaba de cada sueño.

-        Bueno en realidad si fue un sueño… - se puso a buscar la palabra correcta - ….loco… si, loco es lo que lo caracteriza
-        Bella, - le dije como reprochándole – “Loco”, loco son todos los sueño de allí su definición
-        ¿Entonces como lo defines “tu”?
-        Creo que fue… “extraño”, muy extraño
-        ¿”Extraño”? – se pregunto a sí misma y lo pensó – Si, si extraño es lo correcto – luego cambio el tema al decir - ¿desde cuándo le temes a los vampiros?
-        No les temo – le negué indignada – ellos no existen…
-        Como digas – espeto sin dar importancia a mi respuesta – Debemos de bajar a desayunar o si no nuestra madre se pondrá…
-        Histérica .- propuse la palabra

Ella cabeceó afirmando que era una buena palabra.
-        Entonces vamos…- me dijo parándose de la cama
-        Si

Estábamos abriendo la puerta del cuarto cuando escuchamos un grito desde el piso de abajo.
-        Isabella, Lizbeth – nos llamo Rene desde la cocina – ¡Bajen ahora mismo a desayunar! – nos grito a ambas
Rene se oía molesta porque nos había llamado con nuestros nombres y no como “Bella y Liz”.
Bella y yo brincamos ante el grito de mamá. Mire a Bella con cara preocupación y ella solo rodo los ojos suspirando.
-        Ya sabes cómo se pone cuando Phil no está en casa, ella se vuelve más enojona – me argumento algo que yo ya sabía de sobra.
-        Si – coincidí con ella y agregue – Es que ella quiere ir con él, pero…
-        No se atreve dejarnos solas – termino mi frase
Así era mi padre Phil siempre viajaba de un lado a otro sin parar por ser beisbolista profesional. Tal vez mamá estaría con él de no ser que estropee sus planes de venir al mundo.

Suspire y Bella me miro un poco curiosa.
-        ¿Qué pasa?
-        Nada… - le respondí un poco melancólica – vamos a desayunar…

Ambas bajamos por las escaleras de madera para ir directas al comedor donde mama ya había puesto los platos con el desayuno listo en la mesa.

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