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jueves, 5 de enero de 2012

Amores Destinados

Ultima Parte

Como dije antes “la vida si que da muchas vueltas”… Las cosas fueron más sencillas, al menos para mí y para mi amiga Silvia. La vida si que te da sorpresas.
-        ¿Cómo has estado? – dijo una voz detrás de mí. La conocía y sabía muy bien de qué persona podía pertenecer la voz
Gire lentamente mi cabeza y me tope con la cara de Raúl. Allí estaba sus ojos cafés claros y sus largas pestañas que en un pasado no podía resistirme a ellas.
Digo en un pasado porque ahora ya no sentía la sensación de desmayarme cada vez que lo veía…
-        Bien – simplemente desvié su mirada. No fue porque me ponía nerviosa si no porque ya no tenía caso el verle la cara.
Raúl busco mis ojos de nuevo y como no lo consiguió me tomo de las manos. Yo reaccione al instante y saque mis manos de las suyas de un tirón.
-        ¿Qué pasa? – pregunto contrariado por mi acción
Lo mire fijamente molesta
-        No vuelvas a tocarme – le reclame cruzando mis brazos por miedo a que volviera a tomar mis manos en la suyas
-        ¿Qué sucede contigo? – me cuestiono

Desvié la mirada y lo señale con un dedo.
-        Más bien, ¿Qué sucede contigo? – lo ataque con su propia pregunta – No vuelvas a tocarme, ¡ya basta!,.. ¡ya basta de ti! – no había notado que grite.
La verdad de un cierto modo siempre me hacía sentir impotente con él, pero claro con mi ciegues del amor siempre pasaba ese sentimiento y lo ignoraba por completo.
-        Por dios, Liz – me tomo de los hombros - ¿qué te sucede?
Trate de zafarme de su agarre y el comenzó a zarandearme.
-        ¡Basta! – le grite cerrando los ojos – Suéltame
Sus manos que antes se me sentía tiernas ahora me parecían grotescas y deje de gritar cuando él dijo:
-        ¡Entonces es verdad que te comprometiste con el idiota de Gustavo! – expreso furioso apretándome los brazos tanto que sentía dolor - ¿es cierto?
Ahora puso cerca su cara y yo trate de hacerme lo más atrás posible para alejarme de él. Aunque era imposible porque él me agarraba.
-        Si, es verdad – le escupí esa respuesta en su cara
Creo que no debí haberle dicho nada o más bien no debí ponerme tan enojada, porque en este momento él estaba furioso y yo ya no lo estaba.
Más bien me sentía asustada. Nunca había visto a Raúl fuera de control. Si, si ya sé, yo empecé a gritar, pero él si espantaba.
Comencé a sentir un profundo vacío en mi interior y recé para que alguien me ayudara, porque el dolor de su agarre era insoportablemente doloroso.
-        Raúl, Raúl cálmate – comencé a decirle tranquila y con voz asustada
-        ¡¡ ¿Qué me calme?!! – volvió a vociferar con rabia - ¡¡Ese idiota de Gustavo tenía razón!!! ¡¡¡lo matare!!!
Empecé a preocuparme por las consecuencias que podría ocasionarle a Gustavo y con la fiereza de cómo sonaba la amenaza de Raúl dirigida a Gustavo.
Mire alrededor y quise darme algunos topes en la cabeza por haber aceptado encontrarme con Raúl en un parque a las ocho de la noche. Creo que no fue una buena idea…
-        ¡Por favor Raúl! – le exprese mirando alrededor en busca de alguien, pero el parque estaba solo – Solo tranquilízate. Sé que tube la culpa por haberte gritado…
-        Tú tienes la culpa por ser tan linda conmigo – me dijo con voz escalofriante – Eres tan hermosa que no sé porque te deje. Te amo
Sabia a la perfección que no me amaba, solo era como un juego para él, siempre fue así y ahora que Gustavo había ganado según él. Raúl se sentía menos…
Tal vez era machismo o no se… No logro aun entender o simplemente siempre fue inestable y nunca lo supe hasta ese día…
Muy bien comencé a sentir terror cuando él me beso a la fuerza y luego me abrazo para que yo no me fuera.

Genial.  En aquel momento quería salir corriendo. No quería estar con él nunca más. Pero cuando logre darle una patada en sus partes nobles. Salí corriendo como loca (como las chicas de películas de terror).

Mi corazón latía con fuerza y sabía que Raúl me seguiría. No estaba equivocada porque antes de llegar a una tienda que se encontraba cerca, Raúl me agarro y me tapo la boca por si yo gritaba.
Claro que hubiera gritado si no fuera que me tapo la boca antes de proferirá algún sonido.
Solo sentía como me jaloneaba de nuevo al parque y yo aunque pataleaba y trataba de gritar no podía contra su fuerza.

Me aventó hacia un árbol y sentí dolor en la parte posterior de mi cabeza, pero aun así me mantenía atenta de sus manos…

-        ¿¡qué diablos quieres, Raúl!? – le grite desesperada por esa situación. Mi voz sonó extraña, atragantada y me sentí mas asustada cuando él me puso algo frio en mi estomago.

Mi respiración se detuvo cuando mis ojos vieron el arma que cargaba Raúl. No sé de armas pero esa era tan gris y con un gran cañón largo por donde salía la bala.
Cualquier arma era peligrosa y yo comprendí porque Raúl me había llamado.

Estaba más que muerta…
-        Raúl…  - dije con voz leve y tartamudeando ante el terror de tener el arma en mí estomago.
Raúl sonrió al verme tan espantada y me beso los labios, yo no hice nada solo me quede muy quieta. Luego me dijo en el oído:
-        Sabes lo pensé una y otra vez – sus voz sonó tan dulce y fría que hizo que mi piel se pusiera chinita por el terror  de lo que pudiera decir – Y llegue a la conclusión que deberíamos estar juntos para siempre
Suspire por un momento. Al menos no quería matarme, pero lo que dijo después me hizo casi desmayarme…
-        Ya que no entre a ninguna Universidad, - continuo con su misma voz tenebrosa – y… mis padres se divorciaron, sin mencionar que hace un semana el idiota de Gustavito me quito mi puesto de mi trabajo – respiro frustrado y comenzó a besar mi cuello – Llegue a la conclusión que el amor de mi vida debería acompañarme a la eternidad de lo inmenso. – me volvió a besar los labios – No quiero dejarle el camino libre a ese Gustavo riquillo idiota
Por dios… ¿qué podía hacer para que no me matara?
-        Raúl, ¡Por favor! – comencé a suplicarle -¡No quiero morir! ¡Por favor!
Comencé a llorar de terror, rabia, impotencia, desesperación…
Él me callo con un dedo y me apunto con el arma desde una pequeña distancia.
-        ¿Tus últimas palabras, amor?
Respire rápidamente y solo dije:
-        Amo a Gustavo – dije eso con voz chillona y cerré los ojos
-        Mala respuesta amor, porque tú estarás conmigo …
Dicen que cuando mueres ves tu vida pasar ante tus ojos, pero yo no vi nada. Caí y me sumergí en una nube de oscuridad.

-        ¡Despierta! ¡Despierta! –  la voz que sonaba en mi oído era de una chica, se me hacia familiar, pero no sabía porque… - ¡Demonios! – maldijo y luego me hecho agua en la cara.
Desperté ahogándome con el agua que se me había metido por la nariz.
Mire alrededor asustada y vi que aun me encontraba en el parque, pero no estaba Raúl. Me levante rápidamente por miedo a que él estuviera escondido.
-        Raúl… - dije susurrándole con miedo
-        Bueno salió corriendo como el cobarde que es cuando llego la patrulla – me señalo la calle por donde se había ido Raúl. Tirando una pequeña botellita de agua - ¿estás bien? – pregunto cómo sin ánimos
Por fin la mire y sentí una mezcla de agradecimiento y un poco de celos.
-        ¿Rebeca? – le dije sin poder créelo que de todas la personas que conocía ella estaba allí salvándome la vida
-        ¿Qué es tan difícil creerlo? – me pregunto con una ceja arriba – Bueno no soy tan mala como tú me catalogas – me dijo crudamente
-        ¿Cómo supiste que yo estaba aquí?
-        En realidad, seguí a Raúl cuando él tomo el arma de mi novio actual – me platico como si no fuera la gran cosa – Pensé que iba hacer algo contra Gustavo y lo seguí. – luego ella metió las manos en su chaqueta y saco un cigarrillo - ¿quieres uno? – me ofreció y yo negué con la cabeza – Como quieras – prendió el cigarro y le dio una fumada – Como iba diciendo lo seguí y cuando vi que la persona que estaba esperando eras “tu” – me señalo con un dedo donde sostenía el cigarro prendido – Lo único que se me ocurrió fue esperar – levanto y bajo los hombros – Me dije que tenía que esperar para ver que planeaba hacer Raúl y te observe correr y bueno … supuse que estabas en peligro, así que llame a una patrulla – concluyo fumando y mirando hacia un par de metros donde estaba la calle – Pronto llegaran los policías, me dijeron que debía quedarme contigo mientras regresaban…
Aun no podía recuperarme del susto y muchos menos de la impresión de saber que Rebeca me había salvado.
Después nos quedamos calladas unos minutos…
La mire fumando y vi sus uñas pintadas de rojo sangre. La verdad tenía muchas preguntas sobre: Raúl y Gustavo.
-        ¿Por qué dejaste a Raúl? – le pregunte sin evitarlo
Ella me miro y sonrió.
-        Sabía que preguntarías algo así – admitió fumando -  Pues lo deje porque vi que tiene problemas de actitud…
-        ¿Cómo lo averiguaste?
-        Llego a pegarme – explico dedole la ultima fumada al cigarro y lo tiro al suelo para pisarlo con sus zapatos – Raúl solo me pego una vez, pero fue suficiente para dejarlo – luego me miro – Gracias a dios llegaste tu y me lo quitaste de encima, así que no tube que pasar por esto que tu pásate – cruzo sus brazos y me sonrió – Apuesto que también quieres preguntarme por Gustavo, ¿no?
Le respondí con una leve cabezada afirmando que eso era exactamente lo que le quería preguntar.
Rebeca dio una pequeña carcajeada linda y se mordió el labio.
-        Termine con Gustavo porque ya no lo amaba – me aseguro – Creo que no debes andar con alguien sin amarlo
-        ¿Entonces porque habías vuelto con él’? – le ataque con esa pregunta
Ella volvió a decirme:
-        no soy tan mala como tú me catalogas – Repitió riendo con sus dietes blancos – Cuando me llego el rumor que Gustavo andaba en pocas palabras declarándole la guerra a Raúl me dio pánico… No iba a dejar que Raúl le hiciera algo a Gustavo – comento mirando la calle – Quiero a Gustavo… pero no lo amo. Aun así no iba a dejarlo solo, así que volví con él. – bostezo un poco y luego me miro – Así que esta vez cuando lo deje lo hice porque pensé que ya estaba a salvo de Raúl…
-        Y tenias razón … - admití su plan muy bien laborado
-        Pues si – dijo simplemente
-        Gracias… - le agradecí por salvarme la vida
-        De nada… - sonrió
Ambas nos giramos al oír la patrulla y la vimos como se estaciono enfrente del parque esperando que nos acercáramos. Cuando llegamos ante ellos, bajaron dos policías y nos informaron que había atrapado a Raúl.
Tuvimos que ir a declarar ambas el ataque que había tenido y Rebeca también menciono que había sido la novia de él  y que en una ocasión la había golpeado.
Los policías de la estación nos aseguraron que Raúl iba a pasar al menos mas de 5 años en la cárcel por la denuncia, y más cuando describieron que antes de Rebeca, Raúl ya había matado a una chica llamada: Fabiola.
Eso quería decir que Raúl pasaría encerrado de por vida en la cárcel.
Rebeca y yo nos miramos comprendiendo que habíamos tenido mucha suerte.
-        Nunca hubo pruebas para detener a este joven de homicidio – nos platico el policía mientras llenaba algunos registros – Ambas son muy afortunadas
-        ¿Qué edad tenia? – no pude contenerme preguntar la edad de la chica muerta
-        Dieciséis…
-        ¿Hace cuanto? – esta vez pregunto Rebeca muy seria
El policía se acomodo en la silla y respiro.
-        Hace tres años…
Pase saliva porque esa chica muerta tendría que ser mayor que yo por dos años.
Tenía la misma edad que Raúl cuando este la mato. Ósea, que si esa chica estuviera viva tendría Diecinueve años.
Negué con la cabeza por lo idiota que había sido al enamorarme de Raúl.
El policía termino de llenar algunas hojas y luego nos dejo ir. Como Rebeca y yo ya éramos mayores de edad entonces ya salimos de allí como si nada.
-        Soy una idiota
-        Si tu eres una idiota, entonces eso significa que yo igual – admitió riéndose – Pero no lo somos – me negó – Ambas solo seguimos nuestro corazón. A veces el corazón no sabe de quién se puede enamorar…
Le sonreí y por primera vez supe que tenía razón. Por fin comprendí que Rebeca era una chica común como yo. Tal vez un poco mas rebelde, pero al fin y en cuenta un chica que solo buscaba el amor y comprensión de un hombre.
Como todas… en busca del príncipe azul…

Cuando llegue a casa mamá se preocupo mucho por mi tardanza y casi me mata de puros regaños hasta que pude conseguirle decir lo que había sucedido. Digamos que cambio sus regaños por advertencias en el futuro y agradeciendo al cielo por esa chica llamada: rebeca, que me salvo la vida.
Después llego papá y ambos se pusieron literalmente a rezar y a besuquearme por estar con vida. Cuando decidieron que tenía que descansar, ambos me mandaron a mi cama.
Al recostarme entre mis sabanas sentí esa sensación de alegría con libertad. Sentí como una segunda oportunidad y ya sabía lo que iba hacer al día siguiente…
-        Buenas noches, cariño – mis padres fueron a darme las buenas noches y me besaron la frente
-        Te amo – susurro mi padre antes de cerrar la puerta
Aunque mi madre quería decir lo mismo; ella era más dura para expresar sus sentimientos y solo le sonreí entendiéndola.
Me quede dormida esperando el día siguiente…

El día me despertó con unos pajarillos que se pusieron a cantar en mi ventana. Abrí los ojos lentamente y me incorpore para salir deprisa de mi habitación. Comencé a vestirme y arreglarme.
Salí corriendo de la casa. Mis padres se habían ido a trabajar y me había dejado una nota diciéndomelo.
Así que Salí a la fría mañana.
Llegue a esa mansión  sorprendente y la que me abrió la puerta fue Teresa (la ama de llaves)
-        Querida… - iba a empezar a preguntarme algo, pero yo la interrumpí con…
-        ¿este Gustavo esta? – ella claramente me miro confundida por mi pregunta ya que yo era amiga de Silvia y no de Gustavo
-        Si… pero Silvia no está ya que se fue a
-        Si, si – le dije pasando desesperada – Se que se fue a un pijamada organizada  por Erika…
Esos planes de Silvia ya los sabia, pero como yo según tenia la cita de Raúl, le dije que no podía ir. Silvia sabia sobre mi cita, pero no sabía que lo que había pasado.
Según yo, la cita iba a terminar dejándole claro a Raúl que ya no quería verlo y salir de allí con una carga menos.
Camine rápidamente a la puerta principal de la casa y cuando iba a pasar por las escaleras, me detuvo Teresa poniéndose enfrente para bloquearme el paso…
-        Gustavo aun duerme – me hizo saber – Si quieres esperarlo en la sala – me indico amablemente con una mano por donde estaba la sala.
Cómo si yo no lo supiera… Aun así Teresa me siguió hasta la sala. Y estado allí me sonrió y dijo:
-        Voy a llamarlo – anuncio dándose la vuelta y yo la detuve
-        No, no – le dije mientras negaba con las manos – Teresa mejor déjalo que él despierte solo – le sonreí
Ella me sonrió y luego dijo “si”. Después me ofreció algo para desayunar o beber y yo le acepte todo lo que ella me mencionaba. Así se fue prometiéndome que no se tardaba.
Cuando se fue me pare enseguida y Salí de allí. Subí las escaleras (no pude evitar sentirme como una detective privado en busca de respuestas o de algo valioso)
Sonreí por mi pensamiento ridículo… y al llegar a la puerta de su cuarto el corazón comenzó a acelerarme; pero aun así abrí la puerta lentamente y me escabullí adentro de su habitación.
Al cerrar la puerta lo mas quedito posible me gire y mire alrededor viendo que la habitación de Gustavo era enorme al igual que la de su hermana.
Aun así la habitación solo la iluminaba una pequeña lámpara que se ubicaba en un escritorio no muy lejos de la puerta y las cortinas se encontraba cerradas lo cual hacia que el cuarto se viera como si fuera de noche.  Fui hasta allí sin que Gustavo se despertara y mire con curiosidad…
Había libros y un cuaderno abierto con apuntes; aun lado estaba su Pad personal apagada, por cómo había dejado las cosas me hacía pensar que muy entrada la madrugada se había quedado para estudiar para el examen final de la preparatoria. 
O posiblemente también había hecho algo de su trabajo…
Me disponía ir hasta donde estaba Gustavo al cual quería besarlo mientras dormía, pero me distrajo otro pequeño cuaderno en donde había un tallo de una rosa pintada con pluma negra.
Volví al escritorio y saque el pequeño cuaderno entre los libros. En la hoja se encontraba una rosa muy bien hecha y aun lado había una nota:
“Algún día acabara todo, algún día la rosa se marchitara; pero también algún día, encontraremos una rosa nueva y algún día ella será eterna”
No sé cuánto tiempo me quede contemplando el cuaderno, hasta sentí una mano en mi cintura y me gire para ver a Gustavo detrás de mí. Me pedía con la otra mano el cuaderno que yo sostenía y yo se lo di sin decir nada.
Me sonrió lindamente y miro su propio dibujo. A continuación comenzó a leer ese mismo fragmento que yo ya había leído, pero su voz sonó tan dulce y tierna que me daban ganas de besarlo.
Cerró el cuaderno y me miro.
-        ¿sabes lo que quise decir? – me pregunto con el pequeño cuadernito en las manos
Yo lo mire fijamente y le dije:
-        Tengo una idea … Pero mejor tú dímelo
Él suspiro y dejo el cuaderno en el escritorio.
Se giro y miro alrededor como buscando las palabras precisas para expresarse.
-        La persona indicada no siempre es la ideal, así que suele romperte el corazón; pero… - hizo un pausa - … al final siempre encuentras la indicada y la que cuidara de tu corazón…- me miro y se acerco lentamente a mi – En pocas palabras siempre encuentras “a un nuevo amor”, un nuevo inicio para descubrir si es la persona indicada la cual se quedara contigo toda la vida…
Su olor de su cuerpo me dio la necesidad de tocarlo. Así que puse mi mano en su pecho y él la tomo para ponerla en su corazón.
Podía sentir sus latidos rápidos al igual que los míos.
-        Gracias por ser mi Nuevo amor y sacarme de la oscuridad
-        Gracias por ser mi nuevo amor y… - pensé por un minuto y luego dije – enseñarme que hay personas como tú tan lindas, que pueden amarme por lo que soy…
Gustavo pasó su mano sobre mi mejilla y comencé a sentir mucho calor. Él acerco sus labios lentamente y me beso.
El beso fue tan lindo, tan maravillo y tan reconfortante. Nuestras lenguas se mezclaban deliciosamente con nuestros sentimientos. De pronto él y yo nos dirigimos a la cama, donde yo era muy consciente de lo que él quería hacer y no puse resistencia.
Ósea, Amo Gustavo y me iría al infirmo si fuera posible por él.
Además que sinceramente es tan guapo y lindo que no me iba resistir a estar con él. Muy bien, admitiré que me encanta y que esa iba a ser mi primera vez; pero como dicen: “es mejor hacerlo con la persona que amas y no con un chico cualquiera”. Además yo vuelvo a repetir “LO AMO”
Daba gracias que el cielo me mandara a un ángel y me mandara  a un nuevo amor que me sabía valorar.
El muy lindo me preguntó: ¿en verdad quieres hacerlo?... Bueno mi respuesta fue un beso tan fuerte en esos labios rojizos deliciosos. Diciéndole con ese beso un absoluto “SI”…
****** Relato suprimido por Lizbeth *******
Lo siento, pero lo que sigue es clasificado y reservado, porque aunque puedo seguir relatando siento que no podría expresar todo el amor de esa noche en palabras, además no se qué personas puedan leer esta historia.
¡¡Si eres Silvia mas te vale no reírte o burlarte!!… mmm… bueno como decía: no pienso relatar eso; mejor se los dejo a la imaginación…
En conclusión mi historia fue esa y quería compartirla con ustedes porque muchas  y muchos deben preguntarse: ¿Dónde está mi príncipe azul o princesa? ¿El amor es destino o yo hago mi destino? (esas preguntas siempre me las hacia cuando estaba deprimida o cuando amaba a Raúl). Bueno sinceramente no lo sé, solo sé que Gustavo llego a mí de alguna forma increíble y creo que me inclino más a creer que fue el destino. Pero en verdad, el amor siempre llega cuando menos lo piensas y cuando crees que no existe.
Esta es la historia de mi “Nuevo Amor”; no sé cuánto durará nuestro amor, pero espero que dure muchos, muchos, pero muchos años más y que Gustavo Torres sea mi único amor...

…FIN…

5 comentarios:

  1. espero que les agrade este final y esperen la otra historia....

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  2. T__T
    hermana mía!!! QUE FINAL... estaba yo que me comía a besos a Gustavo!!!! gracias por limpiar mi nombre al final del capitulo... ya no quede como la mala y salve a Liz! =D jajaja...
    AGGG maldito Raul psicopata y asesino... menos mal que las dos salieron a salvo de ese mendigo viejo y que iba a pasar sus dias tras una carcel...
    QUE TE PUEDO DECIR!? SABES QUE TE LEO EN TODAS TUS EXTRAORDINARIAS HISTORIAS! Y QUE ME ENCANTA COMO ESCRIBES!!! ERES WOW!!
    me gusto mucho lo que Gustavo le dijo a Liz... hahaha que me derritooo!!!
    Like! Like! Like!!!!!
    Me hubiera gustado que hubiera mas capitulos pero que se le puede hacer! :P

    TE QUIEROOO HERMANA!! Y ERES UNA GRAN ESCRITORA! TE ADMIRO!!!! Y LO SABES!!
    Espero con ansias tu nueva historia hermana!!!

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  3. que lindo el final del la historia la ame!!! definitivamente yo estoy esperando un Gustavo en mi vida :D esperando tus siguientes historias :D

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  4. HOLA, bueno que puedo decir que no te dijeron los anteriores comentario, tu historia es corta ,pero es genial, es increíble como fue la trama de los personajes, tengo que admitir , que al principio creí que Liz era una estúpida, al
    Ceder tan fácilmente a Raúl ,y que puedo decir de Gustavo, la forma en que llega a ella,el juego que jugaron Liz y Gustavo, haciendo de la historia tan emocionante. Lo que me gusto personalmente , es que añadiste citas y refranes que al lector le hacen refeccionar sobre la vida y el amor .
    espero mas historias tuyas

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  5. Muchas gracias chicas!!! en verdd agradezco sus comentarios... besos :)

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