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jueves, 19 de enero de 2012

Historia de un vampiro: Mundo Oscuro





Capítulo 14.
Alimentador

Muy bien, después de lo sucedido con Andrés, supe que algo no estaba bien y tuve una ligera sospecha que la sangre era el motivo.

No volví a hablar con Andrés y él no dio muestras de querer hablar conmigo. Ese día simplemente él se separo de mí y salió huyendo, claro no antes sin decirme que había sido un grave error besarme… ese comentario me ha trastornado y ha retumbado en mi cabeza por dos semanas enteras.

Otro gran problema es Daniel… si, termine con él. No puedo explicar lo sola que me siento ahora y lo cruel que soy por romperle el corazón a Daniel. No lo tomo muy bien, ha estado evitándome como Andrés lo hace y no quiero hablar de Claudia… ese es un caso muy extraño y sumamente problemático.

- ¿Dónde está Claudia? – pregunto Daniel lentamente con una voz dura ante todos los presentes.
- Ya te dije que no lo sé – respondió Rogelio sinceramente – No me dijo a donde iba ir…
- ¿Qué pasa? – Le cuestione a todos los reunidos en esa habitación que tenía una facha de biblioteca - ¿Por qué tanto grito?
Era por eso que había llegado. Casualmente siempre mantengo mi distancia y más ahora que Daniel no quiere verme ni en pintura.

- Susan, este Daniel piensa que yo sé donde se fue Claudia – empezó a platicarme Rogelio una chico sumamente simpático y bien parecido – La verdad es que no sé donde puede estar…
- Claudia suele escapar siempre – le argumente a Daniel en especial – No sé cuál es el problema, esto siempre sucede con ella… ¿Cuál es la alteración?

Daniel que hasta ese momento tenía ambas manos en una mesa sumamente elegante, me miro y me acuso con un dedo.

- Tu hermanastra – empezó a decirme acusándome como si esto se tratara de un juicio – Mato a Fabián
- ¿Qué? – salte por la información exacta a lo que yo recordaba.
¿Pero como lo había averiguado?

- Como oyes Susan – afirmo Amanda recargada en la pared gris – Investigamos un poco y lo que resulto fue nada menos que tu hermanastra tuvo mucho que ver con la muerte de Fabián
Amanda tenía mucha razón. Pero no podía decir que era verdad porque aun no recordaba nada.
- ¿Qué encontraron? – les cuestione a los ocho presentes
Podía asegurar que ellos tenían pruebas las cuales acusaban a Claudia, de no ser así no estarían acusándola de un asesinato y después de todo esa era una regla del grupo.

Todos se dieron miradas de complicidad, pero nadie se atrevía decirme nada…

- Esta es la prueba A – me anuncio Amanda dejando una bolsa de plástico negra en medio de la mesa – Esta es la B y por último la prueba C…
Camine con decisión hasta la mesa y tome la primera evidencia.

Saque con cuidado lo que contenía la bolsa y descubrí que era un frasco de agua purificada (eso no significaba nada).
Fruncí el ceño ante esa ridícula prueba.
Respire y tome la segunda bolsa en mis manos dejando al mismo tiempo la primera.
Descubrí que era una pulsera de brillantes muy parecida a la que Claudia había traído consigo siempre, pero no me había dado cuenta que ya no la traía consigo ahora, pero de igual forma era una prueba muy tonta y por ultimo saque la última prueba de la bolsa y era una muy buena prueba.

La volvía dejar en su lugar y camine hacia Daniel

- Quiero hablar contigo… - lo sujete del brazo y el groseramente lo quito de un tirón
- Bien – dijo duramente y fue caminando a otra habitación
Lo seguí caminado decididamente a donde él ya se encontraba.
Respiré y entre.

- ¿Qué quieres? – me soltó molesto
Era una actitud que no había conocido de Daniel, pero en realidad creo que me lo merecía.

- Esas pruebas no significan nada – empecé a decirle – Quiero decir que no creo que lo haya hecho Claudia

No recordaba nada, y lo poco que recordaba era que se había peleado con Fabián… pero eso no significaba que Claudia lo había asesinado. No era una asesina, al menos eso esperaba y yo tenía que confiar en que Andrés veía algo más que no fuera la belleza de ella. Andrés podía ver el alma de ella y tenía que confiar en ello.

- ¡Por favor! – Espetó – No me vengas con la tonta compasión hacia Claudia. Ni siquiera sé porque aun esta aquí y ahora que tenemos pruebas de que ella mato a Fabián creo que va siendo hora de sacarla del juego


- No lo hagas – le grite desesperada– Si lo haces yo,…- en verdad no quería decirlo, pero Claudia no podía ser una asesina, sabía que esto era injusto y tenía que tomar otras medidas para someter a Daniel – yo... yo les diré a los demás que tú eres un vampiro…

El grupo solo era conformado por humanos, ningún vampiro y cuando supieron que Andrés era un vampiro estuvieron a punto de matarlo de no ser por Daniel y por mí. Los vampiros no eran aceptados en la orden del “DIAMANTE ROJO”.
Nombre que le puso la propia comunidad de humanos del norte y jefe Gabriel (mi padre). Esta orden era dirigida por mí, pero cuando Daniel regreso de una misión de espía fue convertido en vampiro, estuvo a punto de matarme y luego se espanto de su acción…
Recuerdo que se fue de allí y después de algunos meses regreso mucho mejor y me pidió una disculpa. No tenía nada que disculparlo, porque él era mi mejor amigo y mi novio. No quería regresar a casa, por miedo de sí mismo y decidió encargarse de la orden a espaldas de mi padre y con el consentimiento mío.
Nunca le dije a nadie. Nunca se lo mencione a nadie. Ni siquiera lo había recordado… hasta ahora.
Daniel era un vampiro convertido por accidente. Daniel a veces podía perder los estribos con un humano y saciarse de sangre. Pero la verdad es que conseguimos controlarlo, gracias a Fabián que se le unió para mantenerlo informado de la comunidad humana y yo tuve que fingir estar enamorada de Fabián para que fuera aceptado en nuestra sociedad.

En realidad Fabián era muy amable y nunca hubiera adivinado que era un vampiro de no ser porque Daniel me lo dijo.

Pero Daniel tenía otros planes, los cuales me había platicando un día antes de que conociera a Andrés. Me dijo que había conseguido entrar como un empleado de Esteban y así poder saber cuándo dar el golpe.
Pero nunca logro dar el golpe, ni saber ninguno otro, solo trabajaba para Esteban matando a otros que no conocía y tratando de ser el mejor para que Esteban confiara en él. Pero no se pudo, porque no era el mejor, ya que el mejor siempre fue Andrés y Daniel siempre fue el segundo detrás de él.
Siempre tenía que fingir y siempre tenía que matar (algo que el detestaba). Y algo que sabía que Andrés no le importaba.
A Andrés no le interesaba en lo absoluto ser un asesino y en cambio a Daniel lo aborrecía y aborrecía a Esteban.
Para Daniel no fue tan lindo saber que habíamos atrapado a Andrés y no fue de su agrado cuando supo que vivía con Andrés….

Daniel se quedo con una mano en la majilla de la puerta y giro rápidamente hasta llegar en un solo segundo hasta donde yo estaba.



- No lo harías – me dijo muy cerca de mí, tanto que podía oler su perfume y su aliento en mi oído

- Lo hare – lo contradije pasando un trago de mi propia saliva – Estoy dispuesta decir tu secreto y a tomar mi lugar en la orden si sigues con este asunto de Claudia

No lo mire, no quería mirarlo a los ojos, así que desvié su mirada y el respiro profundamente.
Sentí el aire en mi oído que hizo mandar miles de toquecitos por todo mi cuerpo y sentí culpabilidad por haber dicho eso. Lo estaba amenazando y lastimándolo más de lo que ya estaba.
Se aparto de mí y agacho la cabeza.

- Entiendo – dijo derrotado – Sabes que no puedo hacer nada que te lastime o en contra de ti… solo quería que me dijeras lo que realmente sientes y lo que sabes, pero veo que es demasiado difícil para ti – su cabello largo de color café claro tapaba por completo su rostro - si tu estas dispuesta a decir la verdad sobre mí, hazme un favor – levanto la cabeza y se dio media vuelta para darme la espalda – Diles que no quise convertirme en lo que soy y toma el puesto que te corresponde, Susan… yo – respiro varias veces antes de decirlo – yo… solo lo hice por ti… Sabes que te amo y eso no cambiara…
Daniel se fue rápidamente dejando la puerta abierta detrás de él y yo me quede como una tonta con la mano en el aire, para quererlo detener y al final se había ido.

Tome aire y respire.

Cerré mis ojos y comencé a contar.
Uno, dos, tres…
Esto pasara rápidamente, presioné mi corazón con la mano derecha y volví a concentrarme en respirar.

…cuatro, cinco, seis…

¿Por qué tenía que mencionar que me amaba? ¿Por qué seguía aferrado a mí? Sería más fácil si él no estuviera enamorado de mí, sería más fácil si el amor fuera sencillo y no tan complicado.

…siete, ocho, nueve…

¿Porque es tan complicado? No importaba si fueran vampiros o no. Mi abuelita solía decirme que un hombre siempre seguirá siendo un hombre, nunca entendí su dicho, pero ahora estaba más claro que nunca. Gracias a ella tenía un buen sentido de la humanidad y gracias a ella supe que la humanidad tuvo sus lados buenos y malos
Ahora la tierra estaba dirigida por vampiros que no tenían ninguna diferencia entre los humanos y vampiros. Ahora solo había un solo continente y no los cinco o seis que me había dicho mi abuela…
Las pocas calles que habían quedado aun seguían en ruinas y las más grandes ciudades debajo del océano.

En realidad la tierra había comenzado de nuevo y los vampiros, y humanos también.

Ahora había renacido un nuevo mundo en el cual, los humanos eran la ficción y los vampiros la realidad.

Deje de pensar en eso y termine con una respiración muy profunda.

…Diez…

Pero aunque termine de contar no quise abrir los ojos, dure así unos cuantos minutos y sentí que alguien me observaba y por esa razón abrí los ojos.

Allí estaba él. Con esos ojos verde agua que penetraban dulcemente esto me hizo sentir algo nerviosa, pero no lo suficiente como para volver a respirar, en realidad yo estaba molesta conmigo misma y con él por no haberme hablado por dos semanas completas

Apreté los labios y cruce los brazos mirando a otra dirección.

- Supe que Claudia huyo de nuevo – empezó a decirme con un susurro.
El no se movió de la puerta. Mantuvo su distancia.

- Así fue – respondí fríamente sin mirarlo
Andrés suspiro fuertemente y paso a la habitación cerrando la puerta detrás de él.

- Sobre lo que paso hace dos semanas, yo quiero decirte que lamento tanto haberte dicho que fue un error, fui demasiado duro contigo y no debí decirte eso – recito sinceramente buscando mi mirada pero yo no lo veía – Lo siento…
Cuando lo dijo lo mire y el estaba con sus brazos cruzados observándome.

- Pero eso fue verdad, - trate de entenderlo – En realidad fue verdad todo lo que dijiste, solo fue un error, tu estas con Claudia y yo… bueno yo,… tengo mi propia vida
Iba a decirle que estaba con Daniel, pero de que servía enredar todo más de lo que ya estaban las cosas y para que meter a Daniel en este asunto.

- Pensé que dirías Daniel – me expreso Andrés confundido – que tu estas con Daniel, ¿Por qué así es o no?

Podía decirle si, pero preferí no mentir y en vez de decirle si, dije:
- No – le negué mirándolo a los ojos y aunque se oye loco vi un brillo en sus ojos
No sé si fue mi imaginación o simplemente un reflejo.

- ¿Bromeas? – me pregunto sin creerme
- Creí que me habías dicho que tu sentías cuando mentía – le espete – Pues no miento. Daniel y yo terminamos hace dos semanas…
Andrés abrió un poco su boca y luego pasó una punta de su lengua en sus labios

- ¿Por qué? – Me cuestionó asombrado aun
- Simplemente acabo – le dije sin explicarle nada mas
- Dime que no tiene nada que ver conmigo – dijo con voz culpable -¿Fue por mi?

Lo mire y decidí mentir en esta ocasión.

- Claro que no – le solté como si fuera algo absurdo
- Menos mal – expreso suspirando – Lo menos que quiero es tener más problemas con Daniel
- Como sea – lo corte para que ya se acabara esta plática – Debo irme,…
- Espera – me tomo de la mano – Necesito hablar contigo
- Creí que ya habíamos hablado – le dije tratando de soltarme con delicadeza de su agarre, él vio mi acción y soltó mi mano.
- Debemos hablar sobre la sangre que me diste – inicio mientras se sentó detrás de un escritorio – No quiero que seas mi alimentador toda la vida.

La verdad es que ya se me había olvidado la parte de la sangre y sobre ser su alimentador.

Trate de sentarme también pero enfrente de él. Puse mis manos en mis piernas para acomodar mi vestido negro corto con tirantes. En realidad era muy sexi para mí, pero lo había usado porque ese era de mi madre y tenía tantas ganas de ponerme algo que me acercara más a ella.

Andrés se quedo observando mi vestido y yo tosí para que el empezara a hablar.

- Sabes ahora me siento muy sediento y créeme he tomado mucha sangre y aun así tengo tanta sed – me dijo avergonzado sin mirarme – No quiero obligarte a nada y tampoco quiero que te sientas atada a mi…
- Ya te lo dije, no me siento atada a ti – ahora era yo quien buscaba su mirada
- Eres tan amable…
- No es amabilidad – lo contradije – Tu sabes muy bien que es…

Entonces decidió mirarme.


- Lo sé – dijo Andrés tomando un puño de su cabello – Pero no quiero que sigas sufriendo por mi culpa
- Y quien dice que sufro a causa tuya… - le demande
- Es bueno escuchar eso… - sonrió un poco
- Genial – le dije tratando de sonar neutral
Me pare y me situé a lado suyo.
Andrés aun siguió sentado y levanto la cabeza para mirarme.

Paso saliva.

- Te ves muy bien – dijo observándome de arriba para bajo
Sentí una oleada de calor y el paso una mano en su cabello avergonzado.

Me puse de rodillas para quedar a su nivel y pase mis manos en mi cuello.

- Solo hazlo – le dije sin rodeos, ya no quería que le diera tantas vueltas al asunto – Solo muérdeme
Puso los ojos en blanco y se tenso ante mi comentario.

- Yo no puedo – dijo – quiero decir no debo hacerlo, es demasiado arriesgado… nunca, me he alimentado de un humano y si lo hago podría matarte.
- No creo que lo hagas – le espete

Respiro profundó y se inclino para tomar mi cuello.

- Lo siento – me dijo cuando tenía su boca en mi cuello
Sentí una oleada de calor y trague saliva.

- Que sea rápido – le dije con un susurro
Podía oler su fragancia, sentir su cuerpo tan cerca del mío y su cabello negro en mi mejilla.
Tenia que abrazar este momento, para no olvidarlo y siempre tenerlo en mi mente. Era precioso el momento porque el aun no me mordía, estaba liberando consigo mismo si lo hacía o no y simplemente se había quedado su boca muy cerca de mi cuello.

Su respiración era constante y me hacia cosquillas.

De pronto sentí sus labios en mi cuello, eran tan suaves y sentí otra oleada de calor más fuerte.

Mis manos estaban presas de su abrazo y solo las puse debajo de su cintura.


El seguía jugando con mi cuello, me besaba mientras que sus manos se encontraban en mi espalda y yo solo había cerrado los ojos quería dejarme llevar.

Solo en un instante sentí su mordida y trate de aguantar el dolor de sus colmillos en mi cuello, no quería gritar y llamar la atención de los demás.

Sentí una oleada de calor incontrolable, seguido con una satisfacción y dulce pasión de su mordida.

No importaba nada más, su mordida me hizo girar en un mundo perfecto, en un mundo en el cual solo quería estar con él, en un mundo en donde Andrés se alimentaba de mí todos los días. Su mordida era tan dulce, tan intensa, tan excitante, tan satisfactoria y sobre todo tan, tan, pero tan confortable.
No me hubiera importado morir en sus brazos en lo absoluto y así tener el cielo para mi sola.

Algo en mi cabeza me decía que estaba mal que él no parara, pero cada trago que daba me hacía sentir la necesidad de que el bebiera mas de mi.
No quería que parara, no quería que se acabara ese momento y se apartara de mí de nuevo.

Podía sentir sus labios calientes alrededor de mi cuello, podía sentir sus colmillos aun en mí y podía sentir la sangre que chorreaba de alguna parte mi cuello.
Apreté mis labios con mis dientes y no quise producir ningún tipo de placer. No debía hacerlo, al menos me sentía satisfecha el estar un poco consiente y estar pensando.

¿Pero esto era tan existente? ¿Por qué no solo tomaba todo de mí? ¿Por qué acaba de sacar sus colmillos de mi cuello?

Y sentí una lengua pasar en el lugar en donde me había mordido.

Abrí los ojos de sopetón, porque ya no sentí la mordida, porque ya no sentía nada y me enfurecí con Andrés porque él había roto la burbuja de la felicidad.

Lo primero que vi fue a Andrés en la silla de madera con su cabeza directo hacia arriba ya que miraba el techo y sus manos debajo de su cabeza.

Me pare rápidamente y lo observe. Tenía sus labios llenos de sangre, pero me miro con una sonrisa muy linda y llena de culpabilidad.

Cerró los ojos cuando me quede observándolo.

- Lamento tanto, el haberme tardado en quitarme – dijo con voz sumamente culpable
- ¿Qué? – le expresé con enojo sin entender de que hablaba Andrés
Él abrió los ojos y me miro

- Pues otro poco y te mato – me dijo levantando una ceja – Se que estas molesta y creo que yo estaría igual, lamento no haberme controlado lo suficiente contigo, debí quitarme enseguida y no tratar de matarte…

Meneé mi cabeza, para tratar de comprender y alejar otro pensamiento.

No entendí nada, absolutamente nada… ¿¡de que hablaba!?

- ¿De qué hablas? – le pregunte sin entender su repentina culpabilidad

Andrés se paró enseguida y me miro con ojos entrecerrados

- Susan, estuve a punto de matarte – me soltó mirándome directamente– A caso… ¿no estás molesta por eso?
Moví mi cabeza negativamente

- ¿Entonces porque estas molesta? – Me cuestionó curioso – Porque tengo la seguridad que estas molesta por algo, ¿pero porque te molestaste entonces?
- No lo sé… - le dije pensando en mi molestia mientras levantaba mis hombros – Solo recuerdo que era feliz y luego tú te apartaste de mi

Andrés se quedo congelado mirándome sin poder creer lo que había escuchado de mi boca.

- Estas escuchando lo que dices, Susan – me dijo preocupado
- Si
- Pues yo no lo creo – me echo en cara – Esto es exactamente lo que quería evitar…
- ¿EVITAR QUE? – Le grite por su repentino ataque
- ¡ESTO! – Dijo mientras me señalaba la mordida de mi cuello – Ahora serás un adicta a la mordida… debí estudiar más sobre eso. Los humanos son una leyenda al igual que los vampiros en tu antiguo mundo. Nadie sabe exactamente que iba pasar si yo te mordía, debía de investigar más sobre el tema… pero como simpe solo me enfoque en mi y no en ti.
- No se dé que hablas – le solté molesta
- Susan, no estás comprendiendo – me argumento desesperadamente – Tú serás adicta a mi mordida, nunca debí morderte – se volvió a lamentar
- Por favor – le exprese – No me volveré una adicta, estoy en perfectas condiciones – gire enfrente de el – mírame estoy bien

- Entonces si estás bien solo dime una sola cosa – me contraatacó
- ¿Qué? – me cruce de manos aun molesta
- ¿Cuánto tiempo duro la mordida? – me pregunto mirando mi reacción
Cuando preguntó baje mis manos cruzadas y me puse a pensar realmente mucho, pero más que quería recordar no podía, solo recordaba que era muy feliz…

- Susan, - me llamo Andrés esperando mi respuesta
- No lo sé… - confesé apenada
- Como lo supuse – dijo para sí – esto no era buena idea
- Podre sobre llevarlo – le garantice a Andrés
- No, no podrás hacerlo – me negó
- Lo hare

Andrés suspiro fuertemente y puso su mano sobre su cabello negro muy lindo.

- Duro cuatro minutos la mordida – me hizo saber la duración de su alimentación conmigo
Lo mire sin comprender aun su punto

- ¿y?...
- Susan, para matar a una persona solo hace falta Seis minutos y fin de tu vida – dijo molesto por mi falta de compresión ante el tema de mi muerte en brazos de él – y yo dure cuatro minutos atado a tu garganta
- En realidad no fue mucho – le dije sin darle importancia a lo que me decía

Vi que Andrés estaba molesto y solo paso su mano por su boca. Tomo un pañuelo que había en ese escritorio y limpio la gota de sangre que chorreaba en mi garganta.

- Debo encontrar una manera para alimentarme, pero que no sea contigo – me dio a conocer su plan – Investigare un poco sobre la sangre de oro y luego te diré que sucede
- Y si tú tienes hambre házmelo saber y no te quedes con las ganas de beber – le solté un poco más calmada
- No lo hare – negó mi comentario

Me aparte de él y lo mire con mala cara

- ¿Por qué no?
- Porque no quiero matarte – me respondió doblando el pañuelo blanco que ahora tenía sangre mía y a continuación lo metió en la bolsa de su pantalón de piel negra.

Ya no quería discutir con Andrés, solo deje pasar el comentario y decidí que era tiempo de salir de allí.
- Debo irme – le dije después de unos segundos sin decir nada – Y no te preocupes por mí, estoy bien y solo avísame cuando encuentres algo sobre la sangre de oro.
Antes de irme Andrés me tomo de la mano y dijo:

- …yo... quiero decir… gracias – simplemente dijo eso, sabía que quería decir algo más, pero se había arrepentido de hacerlo
- Esta bien – le dije soltándome de su agarre
Salí de aquella oficina de Daniel y me dirigí por un pasillo de piedra.

Al llegar a un segundo piso. Estuve en donde se ubicaba mi habitación y entre en ella.
Solo quería descansar y no pensar.
Apenas empecé a sentir la falta de mi sangre, porque sentí frio, mareo y debilidad.

Al voltearme para acostarme en mi cama vi a Daniel sentado en la orilla.

- Solo vine a decirte que lamento tanto lo de hace rato – empezó a disculparse
Pero la verdad es que no estaba de humor o más bien no quería oírlo.

- Olvídalo
- Bien… - dijo eso en voz baja – Les acabo de decir a la orden que guarden las evidencias, pero que necesitamos más para culparla, así que por ahora no se hará nada contra Claudia y cuando venia hacia aquí vi que Claudia había regresado
- Fantástico –le dije amargamente
- ¿Te encuentras bien? – me pregunto acercándose a mí y yo retrocedí ante su acercamiento
Bajo las manos y me miro

- Estoy bien solo quiero descansar un poco – le expresé con un bostezo
- Te ves muy pálida – empezó a decirme mirándome con detenimiento – Y…
- ¿y qué?
- ¿Y porque esta tan rojo tu cuello?
- No es nada – lo tape con mi cabello
Daniel abrió mucho los ojos

- Susan, ¿quién te mordió? – me dijo con rabia contenida

Esto no estaba nada bien. Se suponía que nadie debía saberlo y menos Daniel. No le diría nada aunque empezara a gritar como loco (porque usualmente eso hacia últimamente). Tal vez era una personalidad de ser vampiro o algo por el estilo…

- Nadie me ha mordido – le respondí sin mirarlo
- Eso es una mordida – me señalo mi cuello donde ahora estaba cubierto por mi cabello rojizo


- ¡Ya te dije que no es nada! – levante la voz para que entendiera que no quería su protección, al menos ya no.

El reacciono ante mi molestia

- Bien, como sea – dijo molesto y azoto la puerta de mi recamara cuando se fue

Agradecí tanto que se fuera.

No podía seguir peleando así con Daniel. No podía seguir rompiéndole el corazón. Realmente me sentía una basura y poca cosa a lado de él.

Me deje caer mi cama.

Ya no podía seguir así… Daniel tendría que entender que no podía seguir aferrándose a mí y también tenía que aceptar que yo estaba enamorada de Andrés. Ahora que lo pienso mucho mejor, creo que fue un error el decirle la verdad a Daniel respecto a mis sentimientos por Andrés. Pero ahora no quería pensar sobre ello. Solo quería dormir.

Solo quería sumergirme en un sueño profundo y placentero. Me sentía tan cansada y con mucho sueño, tanto que cerré los ojos y me quede dormida al instante…



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