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lunes, 18 de junio de 2012

Historia De Un Vampiro


Capítulo 25.
 La última misión
 
Debemos saber que entrar a Cruz de sangre no requiere fuerza o valentía, más bien inteligencia, aunque mis compañeros creían que los inmortales no existían yo tenía algunas dudas sobre esos cuentos.

Desde que era pequeño siempre me enseñaron a odiar a los humanos, no sé porque mi madre insistía que seguían vivos, mientras que mi padre solo se reía ante los comentarios de ella
Ahora sé que mi madre siempre estuvo en lo cierto y de alguna forma muy extraña al adentrarnos a cruz de sangre hizo que las palabras de mi madre retumbaran en mi cerebro.


-        ¿pensé que sabían llegar a cruz de sangre? – nos pregunto Alexander mirándonos después de que Daniel y yo nos detuviéramos bruscamente tratando de recordar
-        Para tu información no es fácil saber el camino, ya que Esteban no nos tenía tanta confianza y nos daba un suero del olvido – tercio Daniel molesto ante la desesperación no recordar – Llegaremos al lugar…

Daniel camino unos cuantos pasos hasta que Alexander lo detuvo. Los dos se separaron enseguida.
-        Es de noche y recuerden que no somos los únicos seres del inframundo – expreso Alex mirando a todas direcciones – abrió un poco los labios – según se cruz de sangre esta donde la luz no se extingue
-        Luz? – susurre para sí mismo, rodé un poco los ojos con mi mirada puesta solo en las estrellas- Luz…
Mis compañeros se miraron sin comprender, pero algo me decía que por primera vez mi madre me ayudaría en toda mi existencia porque a decir verdad ella no fue una buena madre.

Luz?... y si en vez de luz era un ¿Un faro? Donde más podía haber un faro, solo podía observar rocas, un gran acanillado y después el mar abierto.
Podía incluso oler el mar y eso abrió mi mente.

“En la oscuridad de la ciudad que alguna vez fue de los humanos, sobre salía un farol el cual solo podría guiar al que mirara mas allá que no fuera el cielo y las estrellas”


-        Espera, deberíamos regresar – propuso Alexander seriamente – Andrés, si no recuerdan el camino, deberíamos regresar ¿no lo crees?

Ambos guardaron silencio esperando una respuesta mía. Me gire para verlos y antes de aceptar dije:

-        Que puede significar “solo podría guiar al que mirara mas allá que no fuera el cielo y las estrellas”? -  les pregunte y ambos abrieron los ojos para después mirarse mutuamente
-        ¿Es un acertijo? – cuestiono Daniel – Yo no pienso seguirte con un estúpido acertijo

-        Cierra la boca – intervino Alex – Bueno, tal vez deberías mirar hacia abajo – señalo con un dedo la piedra áspera – Mira más allá del cielo siempre mirar el cielo infinito entonces que te falta mirar? – me pregunto – es obvio la tierra en pocas palabras…
-        Tierra …- dije pensativo mirando hacia abajo
-        ¿Qué sucede Andrés?
-        Acabo de recordar un cuento sobre cruz de sangre que mi madre me contaba
-        Por la bendita sangre! – expreso Daniel – Estas loco Andrés, solo son cuentos mira como Blanca nieves, la cenicienta, bla bla
-        ¿blanca nieves? – pregunto Alex - ¿eso qué es?
-        Un cuanto, algo que  es irreal – respondió Daniel fastidiado – Algo que no existe
-        Mira quien lo dice: una VAMPIRO! – le grito Alex para que Daniel comprendiera
-        Guarden silencio. – gire y vi a Alexander – Te sabes el cuento de cruz de sangre?

Alexander trato de reflexionar, y luego sonrió un poco donde apenas pude ver sus dientes filosos.
-        Es difícil ya que mi madre no llego  a contarme esos cuentos, porque bueno – suspiro y desviando la mirada dijo – ella murió cuando nací, desde entonces me he cuidado solo
Ahora comprendía porque era siempre tan serio y también tan cerrado con los demás, o en pocas palabras era duro, pero tal vez había más nobleza en él de lo que hay en Daniel

Y aquí está el Daniel inmaduro y conflictivo:
-        A qué triste – se burlo Daniel – Tal vez debería ir por una manta para cubrirte y luego unirnos a tu dolor – sarcásticamente espeto – Por si ya se les olvido vinimos a una última misión de vida o muerte.

Alexander no puedo contenerse y le propino un puñetazo en la cara de Daniel que hizo estrellarse contra una roca la cual partió por la mitad.
Como supuse Daniel no iba a dejarlo así, e iba directo con Alexander para comenzar una pelea, me puse en su camino.

-        Medita sea, Andrés si no te quitas juro que también te irás con unos golpes míos en tu patética cara de inocencia
Saco un bufido de burla Alexander y eso enfadar más a Daniel

-        Maldita sea, el ñoño ese, solo déjame darle un puñetazo o juro que tendré que noquearte a ti primero Andrés
-        Ahora resulta que el patético Daniel noqueara a Andrés – sonrió Alexander y rápidamente Daniel salto hacia Alex y cuando menos me di cuenta estaban peleando
Iba a detenerlos pero algo me distrajo mientras los veía pelando a ambos, debajo de ellos pude ver un luz, aunque no era fuerte se podía observar a la perfecciona, entonces me di cuenta que Alexander tenía razón…

Era abajo en la tierra… Allí estaba el farol, pero como podríamos entrar?

Otras palabras de mi madre retumbaron en mi cerebro:

“ Luz, luz  es lo único que se podía observar, pero no es lo único que se veía en ese lugar, la oscuridad penetraba  y algunos para entrar tenían que gritar las palabras que su alma reclamaba”

Gritar?... ¿Qué palabras el alma reclama?

Camine a un lado de esos dos que aun seguían pelando, pero como ellos vieron que me seguí derecho hasta donde había aquella piedra que habían roto a la mitad ambos decidieron ceder a su pelea inútil.

Pase mis manos sobre la piedra, quería ver si había algo diferente en la piedra o si yo podía recordar como entrar, después de todo si había estado en ese lugar muchas veces, solo que Esteban me había obligado beber esa pócima del olvido o como dicen otro el químico O.

Pero desgraciadamente no encontré nada diferente en la porosa piedra partida. Di un puñetazo de enojo.

-        Sé cómo te sientes, yo también me siento molesto por no recordar – tercio Daniel detrás de mi
-        ¿Qué es lo que sus almas reclaman? – les pregunte a ambos
-        Otro estúpido acertijo?
-        Solo responde – le sisé de enojo
-        Sangre de matar – exclamo Daniel cruzando sus brazos mirándome y luego desvié mi miera a Alex

Suspiro un poco y dijo:
-        Lo que mi alma me reclama es… - dudo por un poco- felicidad y … amor.

Daniel soltó una carcajada ante el comentario.
-        ¿amor? – le pregunto riéndose aun - ¿a caso sabes que es el amor?

Comenzaban a discutir y yo los ignore girándome dándoles la espalda volví a pasa mis dedos sobre la piedra ¿Cuál de las tres palabras podían ser?...


*****Flash Black*****

-        Lamento interrumpir su historia, pero señora tenemos un problema – mi madre me dejo en la cama y salió tan deprisa que no se despidió de mi
-        ¿veo que un no se duerme una jovencito? – pregunto mi padre acercándose a mi – ya duerme hijo…
No podía dormir y eso era porque mi madre me había dejado con las ganas de seguir escuchando la historia.
Mi padre siguió con la historia.



“En la oscuridad de la ciudad que alguna vez fue de los humanos,
 Sobre salía un farol el cual solo podría guiar al que mirara mas allá que no fuera el cielo y las estrellas.
 Luz, luz  es lo único que se podía observar,
Pero no es lo único que se veía en ese lugar,
 La oscuridad penetraba  y algunos para entrar tenían que gritar
Las palabras que su alma reclamaba”

-        ¿Qué es lo que dijeron? – le pregunte a mi padre
El guiño el ojo y dijo:

-        Sangre humana – expreso mi padre, - pero recuerda los humanos dejaron de existir – volvió a repetirme mientras me agarraba la nariz – Además aunque hubiera humanos seria atroz no creo que podríamos vivir en el mismo mundo, por eso ellos dejaron de existir, ¿entendido?
-        Si – le dije riéndome – sigue…

“Al decir esas palabras algo se apoderaba de sus almas
Y así podían arrojar lo más noble de cualquiera que entrara.
¿De qué sirve entrar cuando todo se olvidado ya?
Pues ese era el error de los que entraban
 Creían que nunca podrían olvidar a sus amadas
Y solo lograban morir sin saber la razón de su existir.”

-        ¿amadas? – pregunte inocentemente
-        Bueno, a cruz de sangre solo pueden entrar aquellos que podían estar enamorados o era eso deben estar muy locos – hizo ese comentario chistoso
-        Guacala, enamorados – hice mueca de asco

Mi padre comenzó a reírse
-       Tienes seis años es lógico que te de asco algo como eso, pero recuerda que es algo normal
-       Yo nunca me enamoraré
-       Ya veremos eso…

“Sangre era lo único que encontraban
 Y lo que sus alma ansiaban,
El adentrarse a un lugar como ese hacia convertirse en el mostro que escondemos muy adentro de nuestras almas.
¿Salvar el amor o la sed de la sangre anhelada?
 Una gran decisión y un sacrificio muy atroz,
 Pero aquí es donde cruz de sangre se entromete y es donde pertenece lejos de los vampiros, y los que controlaban el lugar no eran los seres de colmillos,
Si no las demás vestías que son diferentes a nosotros,
Aquellos seres que un no hemos visto, ni oído por eso es muy difícil entrar y salir,
Pero no hay que temer a la muerte pues siempre hay un valiente
 Que desafía lo imposible y hace lo imaginable por romper una historia sin final feliz”

-        Padre, ¿Qué seres controla cruz de sangre? – recuerdo que mi padre seriamente sonrió
-        No te preocupes, nada que deba preocuparte…
-        Son vampiros
-        No hijo, son… Inmortales
-        ¿inmortales?

Mi padre siguió con el relato sin perder fluidez en su historia

“Aunque no hay un final feliz,
Los inmortales no se atreven a salir;
 Por el sol que los aprisiona y la luz de la luna que los condena,
 Por eso ellos viven en lo más profundo de la tierra,
Cruz de sangre es de los inmortales y si hay vampiros allí abajo solo son esclavos de aquellos que han dejado su alma impregnada en el agua.
 Pero por eso no hay que ir a buscarlos,
De ir debes recordar que ellos ya no son ni humanos, ni vampiros, ellos en verdad dejaron de existir y solo su cuerpo permanece y su alma se desvanece.
Nunca enfrentes su reserva de sangre, que es pura y fresca, pero en cierto modo una maldita condena…
Cruz de sangre no es para vampiros, humanos o ningún ser que aun se considere vivo,
Cruz de sangre es para aquellos que han sido condenados,
Ahora salir es un más difícil que entrar, pero ante nada debes estar seguros que el amor mata.
Arriesgarte es bueno,
¿Pero a qué precio?
Debes elegir: ¿tu amada o tú alma?
Gran riesgo y gran sacrificio de eso se trata Cruz de sangre al final siempre hay sangre.”

-       Sangre? Una decisión? – le pregunte a mi padre ese día pensativo
-       Solo es un cuento o historia sin importancia hijo – espeto mi padre cobijándome -  Solo duerme
-       Padre, tú que elegirías
-       De que hablas? – pregunto sorprendido antes de cerrar las ventanas
-       ¿tu amada o tú alma? – no sé porque en ese momento tuve tanta curiosidad por saber la respuesta de mi padre

Mi padre cerró las ventanas con las placas de hierro gruesas para taparnos del sol, al regresar solo dijo:
-        Yo elijo lo correcto – así de simple respondió y salió de mi habitación

*****Fin del flash Black****



-        ¿Andrés? – me llamaban ambos
-        Acabo de recordar la historia
-        ¿el cuento? – dijo ásperamente Daniel sin mucho animo
-        ¿Qué sucede? – me pregunto Alex más concentrado en mi
-        Creo saber cuál es la palabra para que nos dejen pasar – les anuncie a los dos

Daniel se movió incomodo ante mi absurdo comentario.
-        Pues dilas – me desafío con la mirada. Creo que me retaba para luego burlarse
Puse mi mano sobre la roca sentí un pequeño toque en la palma y acto seguido una profunda cortada, tanto que quería quitarla pero no podía algo o más bien alguien me la agarraba del otro lado de la roca.
Daniel y Alexander se apresuraron hasta mi lado y ambos veían mi mano sin  ningún rasguño enfrente de sus ojos, mientras yo sentía una inmensa mano sujetándola.
Acto seguido escuchamos una voz proveniente de la roca:

“palabra”

La voz no sonaba nada amigable si no todo lo contrario algo escalofriante, debo admitir que si a mi ponía los pelos de punta que pasaría si una chica o si Susan estaba allí adentro, en verdad era más valiente que nosotros tres.

Tome fuerzas para decir lo siguiente:
-        Sangre humana – exprese con decisión y fuerza

Des pronto ya no supe que sucedió quede inconsciente en algún sitio. Solo oscuridad me cubría, penumbras no sabía si estaba muerto o vivo, no sentía nada, solo estaba entre tinieblas.
Recordé esa ocasión donde casi muero por la tontería de “sangre de oro”, pero gracias a Susan seguía vivo y debía despertar de alguna forma, tenia seguir vivo, no podía dejar en ese lugar tenebroso a Susan, no podía, no debía…
Mi cerebro se puso trabajar a mil por hora, tratando de encontrarme a mí mismo, pero por más que lo hacía era muy difícil.

 Pero recordé las palabras de mi padre:

“Al decir esas palabras algo se apoderaba de sus almas
Y así podían arrojar lo más noble de cualquiera que entrara.
¿De qué sirve entrar cuando todo se olvidado ya?
Pues ese era el error de los que entraban
 Creían que nunca podrían olvidar a sus amadas
Y solo lograban morir sin saber la razón de su existir.”

Yo no podía olvidar, no olvidaría… ¿Lo más noble de mi alma? Lo pensé y no sé porque pero solo se me vino a la mente:”Susan”. Si siempre lo supe, siempre me hacia verme como humano y no como el mostro que en verdad era.
Si, Susan era una parte de mi reflejo, una parte de mi alma pura y una gran parte de mi amor por ella tendría que ganar esta batalla.
Debía despertar por Susan.

¡¡DESPIERTA!! Me grite a mi mismo
¡No puedes quedarte aquí!
No puedes morir… NO HOY!!!

Comencé a recordar a Susan en aquella casa que compartíamos con Daniel, su risa, sus muecas y su tristeza.

Su sangre…
¡No pienses en eso! Me regañe a mi mismo

Su cuerpo, si, si eso es mejor, concentrarse en cosas físicas que en … sangre… Aunque su sangre no se comparaba con nada de este mundo,…
¡¡OLVIDA ESO!!! Me reprendí nuevamente

Su cuerpo, si ese cuerpo como la porcelana, esos labios rojos al igual que sus cabellos rojizo, esa forma de su clavícula y ese cuello…

Un cuello el cual puedes tomar con una sola mano y luego poner tu boca para poder clavar los dienten…
¿¡Pero que estoy pensando!? – comencé a alarmarme

A continuación comencé a contar para tranquilizarme
Uno…
Dos…
Tres…

Por mi adentros comencé a reírme, estaba haciendo lo mismo que hacia Susan cuando quiere salir de sus sentimientos o de sus enojos.

Y después comencé a vivir un recuerdo tan hermoso que parecía que en verdad lo tenía ante mis ojos.

Solo la observaba detenidamente, no quería perderme ninguna de sus facciones, su cabello rojo parecía más oscuro ante la luz de las velas. Me di cuenta que Susan estaba contando nuevamente, no puede resistirlo se veían tan hermosa haciendo eso, de pronto cuando le cuestione ¿porque tenía que tranquilizarse?
Me beso…
Fue algo que nunca pensé hacer y que nunca pensé que ella se atreviera hacer, pero mis sentimientos en ese instante ganaron más que mi fuerza de voluntad, tome sus manos que eran más suave que las de su hermanastra, ella abrió lentamente sus ojos y parpadeó un par de veces tal parecía que no podía creerlo, pues sus manos detrás de mi cintura para que ella no se pusiera nerviosa de donde colocarlas y la atraje hacia mí.
Sentir su calor provocó una sensación de placer, algo que nunca me paso con Claudia, pero sabía que solo duraría un solo instante.
Trate de besarla lo más tierno, suave que puede para no lastimarla, pero creo que al final fracase, nuestro beso se convirtió en fuego puro y ella no se quejo de la fuerza que ejercí ante sus labios.

Sus labios no paraban de besarme, sus manos no paraban de necesitarme y su cuerpo de pegarse al mío mas hasta convertimos en uno solo.

En ese momento eso fuimos, uno solo… no necesite nada, ni a nadie que no fuera Susan, pero algo me hizo sepárame de ella y eso fue el miedo de ser un vampiro.

Después de todo no solo era un vampiro, sino también un asesino…

Solo quería sangre y fin de la historia.

Pero Susan, me había puesto en límites que ni yo mismo comprendía y ahora estaba aquí declarando a la oscuridad que no iban a poder hacerme olvidar de mi misión.

¡SALVAR A SUSAN!

Tal parecía que me había escuchado, de pronto desperté en el interior de una cueva, al parearme a lado de mi estaba el farol que iluminaba solo una cuarta parte de esa ciudad subterránea.

Gire para buscar a Daniel y a Alexander, pero no había rastro de ellos y  en ese momento maldije por mis adentros.

Decide que no podía esperarlos y tampoco encontrarlos así que seguí adelante bajando por un acantilado de unos 40 metros donde ya hacia la ciudad de los inmortales o la llamada “Cruz de sangre”. Aun no recuerdo haber estado aquí creo que en verdad  nunca llegamos a entrar con esteban solo entrabamos hasta el farol donde hacia las llamadas juntas con un tipo, cuyo nombre no recuerdo por la maldita pócima.

Al bajar de ese acantilado de tierra suelta o primero que vi fue a un inmortal y eso era muy peligroso.
Se cubría con una gabardina café oscuro y solo pude ver esos ojos rubí, unos ojos sin alma.

-        No deberías estar aquí – me advirtió – este lugar no es para los vampiros comunes
Supuse que si no me había atacado entonces era un inmortal un poco mas consiente y me arme de valor para preguntar.

-        ¿Conoces la reserva de sangre?
Aquel monstro se paró un poco más derecho y dijo:
-        Primero llegan Humanos por su propia cuenta y luego vampiros preguntando por la reserva – se bajo la casucha y pude observar al inmortal.
Su blanca piel era como el marfil mismo, su perfección estaba más allá de las fronteras y sus ojos eran lo único que des tonaba, pero si yo siendo un vampiro me deslumbro un inmoral, un humano fácilmente quedaría pensando que eran ángeles caídos.

-        ¿Qué me darás a cambio? – pregunto muy interesando

Trate de pensar que traía conmigo, pero nada de importancia…

-        ¿Qué te parece si me das una gota de tu sangre?

Yo me altere y entre cerré los ojos
-        Los inmortales no beben de la sangre de vampiros – le dije muy seguro
-        No es para beber, es que tu sangre es rara
-        ¿rara?
-        Es rara – solo expreso – solo será una gota y te podre decir donde se fueron tus amigos: Daniel, Alexander y Susan… - se detuvo para ver mi reacción de sorpresa - ¿Qué dices?
Estuve a punto de ceder cuando escuche una voz detrás de mí.

-        Demonios Andrés, te busque en aquel maldito faro y no estabas, creí que se habían largado sin mi  - intervino Daniel molesto bajando del acantilad que yo hacía unos minutos baje - ¿con quién hablabas?
Me gire y en efecto no había nadie y yo me quede sin saber que decir
-        Aquel había un inmortal – le asegure
-        Te creo, pero recuerda que los inmortales no existen, tal vez fue un fantasma – dijo Daniel girando alrededor
-        Esta es la ciudad de los Inmortales, Daniel – le informe para que entendiera la grave situación
-        Andrés, - suspiro – Esta ciudad fue abandona por los humanos y es una reserva de sangre de Esteban, los cuentos que te dijeron son mentiras
-        ¿y qué me dices de lo que me paso al entrar? – agregue rápidamente par aquel él me dijera
-        Pues solo fue un sistema de seguridad e incluso en cuarten de Esteban hay seguridad, no sé porque te sorprende tanto – giro alrededor para ver si venia Alexander – y el ñoño donde habrá ido
-        ¿Cómo saliste de las tinieblas? – le cuestione
-        Pues, no se… - dudo para decir – Solo pensé que no podía estar descansando mientras Susan la están usando como bolsa de comida
-        Buen punto – tercio Alexander saliendo enfrente de nosotros – Mientras ustedes aun seguían en el limbo – expreso tomando su cabello para hacerse una coleta – Yo fui a echar un vistazo y creo saber donde esta Susan
-        ¿Cómo saliste tan rápido de la oscuridad? – ambos preguntamos a Alex
Comenzamos a caminar detrás de él y solo soltó una pequeña risita.
Íbamos caminando entre piedras y tablas de gran tamaño. Había casas destruidas y más allá había solo una mansión sucia.

Antes de llegar Alexander solo dijo:
-       Hay guardianes en aquella puerta – no señalo la puerta norte – y vi unos cuatro guardianes en la puerta del sur
-       Espera, espera – lo interrumpió Daniel – Me estás diciendo que fuiste el primero en bajar e incluso hacer una inspección a la área
-       De hecho me aburrí y acampe por mas o menos unas dos horas por allá – señalo una pequeña casa en ruinas
-       ¿bromeas? – le pregunte sin creerlo
-       No, - negó con la cabeza – La verdad no se cuanto tiempo me habré tardado yo, pero… ustedes si se tardaron como tres horas en bajar
-       ¿Cómo? ¿Cómo diablos saliste más rápido que nosotros?
-       Bueno, es un prueba de humanidad – explico y luego aspiro aire – Es más que obvio que Cruz de sangre no quiere que ningún vampiro entre, y por eso pone a prueba la humanidad, tu alma digamos es catalogada y así es como se dan cuenta de quién puede entrar y quién no. Según los vampiros solo pensaran en sangre así que si llegan pensando en eso entonces se quedaran en el limbo y si llegan pensando en otra cosa podrán pasar…
-       Eso no tiene sentido – gruño Daniel
-       Lo tiene – espete dándole la razón a Alex, - un vampiro que no tiene ansiedad de sangre es más humano y por lo tanto no lo ven un peligro, aunque supongo que ya saben que estamos aquí
-       Si – acepto la lógica Alex
-       Maldita sea – maldijo Daniel – Porque siempre me hacen a un lado
-       Porque siempre eres inútil – respondió Alex
Daniel iba a comenzar a reclamar, pero no permitirá que volvieran a pelear y más cuando estábamos en el fondo de
-       Listos? – le pregunté ante que volverían a discutir
-       Listo
-       Mas que listo – concluyo Daniel sonriendo

Caminamos en línea recta hacia donde Alexander nos dirigía, no sabía cómo había salido de la prueba de alma con gran rapidez que yo, pero eso quería decir que Alex en verdad era noble y con un alma más pura de lo que yo era.

Estábamos en una gran ventanal  agachados mirando para ver como atacaríamos y antes de entrar un frio atroz invadió mi espalda y eso si no era normal para un vampiro como yo.
Gire lentamente la cara y vi a mi madre.

Nuevamente no supe nada de mí, otra vez había caído en las profundidades de mi alma.
Pero en esta ocasión sentí un gran dolor de cabeza, algo ridículo para un vampiro como yo.

Me sobresalte al despertarme y estaba en una cama muy suave con grandes columnas de madera. Mire alrededor y vi paredes de piedra gruesas, parecían mucho a los castillos. Tal vez eso era un castillo. Las sabanas que me cubrían eran tan blancas que me lastimaban la vista, también me rodeaban unas cortinas rojas como la sangre y eran tan gruesas.

Me senté en la cama y baje de ella, mirando el piso que era tan suave, pero de un color negro. Se veía como un gran lago negro, pero en realidad era el piso, la habitación lucia como en los tiempos de los caballeros y era tan amplia.
Esto me recordó a la vez  que estuve desmayado delirando y recordando a mi madre. Todo debía de haber sido un sueño, pero aquí estaba la primera prueba de que no lo era.

Camine un poco alrededor tratándome de tranquilizar ante la perfección de mis recuerdos y me sorprendí al ver aquel espejo de cuerpo completo. Fui hasta allí a mirarme y como creí yo tenía mi ropa normal. Una gabardina negra con unas botas de cuero, mi cabello de lado con mis ojos verde agua brillando ferozmente ante un ataque sorpresa.
Debía admitir que me sentía vacio…

¿Dónde estaba Daniel y Alexander?
Nuevamente nos había separado y esta vez no eran humanos, sabía a la perfección que se trataban de los inmortales.

Atreves del espejo no se veía nada que no fuera mi propio reflejo, pero yo sentía que alguien se encontraba detrás de mí y por lo mismo no me sobresalte al escuchar una voz fina.

-        Hijo, cuantas veces te dije que Cruz de Sangre no es lugar para jugar – dijo con voz de madre preocupada, pero yo sabía que no lo estaba después de todo ella ya no era mi madre
-        Miranda – le llame sínicamente por su nombre - ¿Dónde están mis compañeros?
Soltó una risa que sonó más un silbido.
Camino detrás de mí, no podía verla y no quería verla.

-        Deben estar conociendo a mis amigos – hizo un énfasis en la última palabra – ya sabes los invitados deben conocer a los dueños de la casa
-        ¿Qué tienes planeado hacerme? – le solté casi con voz seca del coraje contenido
-        Querido Andrés, hijo mío – dijo con cariño fingido – No planeo hacerte daño, no puedo decir eso mismo de tus amigos…

Tenía que enfrentarla tarde o temprano y me di la media vuelta, allí fue cuando la observe con un vestido azul del mismo color que sus ojos y su piel tan blanca que sus cabellos rojizos se veían más de un color fuerte. Sus labios eran del color sangre, en esta ocasión no traía ninguna copa con ella y eso de cierto modo me hizo sentir que en verdad en esta ocasión no era un sueño.
Todo era más que real y si en este momento era real, entonces debía temer por la vida de Susan y de mis compañeros.

-        Iré a salvarlos – le anuncie pasando a un lado de ella, podía olor su perfume penetrante y a continuación cuando menos pensé ella me tapo el camino, hizo detenerme  bruscamente - ¡Déjame pasar! – rugí entre dientes
-        ¿Qué te hace pensar que te dejare ir? – levanto una ceja y se acomodo un mechón se du cabello – No permitiré que mi hijo vaya allí afuera y se arriesgue con los inmortales recién despertados, sabes… - comenzó a informarme – los recién despiertos tienen sed a todas horas, cuando uno es como yo, la sed es un poco más controlada, pero aun así no dejare que te vayas – guardo silencio mientras me veía – Te pareces tanto a tu padre – paso una mano sobre mi mejilla, al instante la sentí muy fría – Mi hijo, crece día con día
-        Se supone que así es la vida – tome su mano y la aparte de un golpe – No necesito tu permiso para salir de aquí y si tu no me dejar salir como dices, entonces tendré que abrirme paso a la fuerza – le hice saber mis intenciones

Aquella inmortal, porque no puedo decirle “madre” comenzó a reírse ante mi comentario.
Dio un chasquido con sus dedos y después puede escuchar un par de pasos desde el fondo de la habitación. Sé que entraron pero no puede observarlos bien y aunque teníamos más visión que un humano no puede identificarlos.

Pero algo me congelo en cierto modo la sangre y sentí que el corazón se me desgarraba cuando vi que traían consigo a una chica demacrada de cabellos rojizos y con vestido blanco como las sabanas.

No podía ser cierto. No debía ser ella, se supone que debía estar consciente y bien…

Pase saliva ante lo frustre que era para mí la escena. Ya hacia Susan en el piso negro inconsciente y débil, me dio medio acercarme a ella para descubrir que podía estar muerta.

No debes pensar en cosas como esa… Andrés, no pienses en eso… Ella está bien, solo tienes que sacarla de ese lugar.

Me precipité hacia ella y me hinque para comprobar si aún seguía con vida, en efecto tenía un pulso (pero muy débil), al tocarla la sentí demasiado fría y su aspecto se notaba a la luz de las velas que estaba blanca como la cera.
Cargue su cuello con mi brazo, puse mi mano sobre su cara y comencé a hablarle para ver si podía abrir los ojos.

Solo necesitaba saber que estaba más consciente de lo que se veía.

-        Susan, Susan – le susurre muy cerca de su cara – Susan…
Ella no reacciono y eso comenzó a preocuparme mucho más.

-        Vaya, vaya! – comenzó a decir aquella mujer o cosa que se hacía llamar mi madre – Creo que no me equivoque al saber que ella sería una chica que tiene sangre de oro – dijo mientras daba vueltas a mi alrededor mientras miraba solo a Susan – Debo admitir que en un principio pensé que esa tal Claudia iba ser un impedimento, pero cuando la conocí – guardo silencio y se hinco a mi lado, pero aun así no la mire – Supe que Claudia era de la realeza,  y por ese motivo la deje ir con Selene

Respiraba con dificultad por ira contenida.
-        ¿Por qué la dejaste ir? – le pregunte. Sabía que algo me ocultaba, podía sentirlo y también puede sentir su sonrisa maquiavélica.
-        Después de todo si eres mi hijo, nada se te escapa, ¿he? – comento feliz – Tienes razón hay algo mas, Esteban trabaja para mí – fue cuando gire bruscamente mi cabeza para verla – Veo que te sorprende – rio ante mi cara – Sabes es muy difícil contactar a alguien y mas a los humanos, digamos que hicimos un trato – continuo relatando la historia que me envolvía – Una noche al desaparecer tu padre se preocupo y fue en mi busca, pero la realidad es que lo había abandonado
-        Lo sé – respondí.
Claro que sabia del abandono de mi madre y mas del sufrimiento que tuvo mi padre por meses enteros, y después la muerte de ambos.

-        Cuando tu padre descubrió que estaba con Eduardo Hill, digamos que no le sentó muy bien la noticia y menos cuando vio que estaba embarazada – seguí con su historia – Tu padre se vengó de esta manera – se señalo a sí misma – Aunque pensándolo bien creo que su venganza no fue del toda mala o más bien no resulto como él pensaba – paso un dedo sobre su labios – Encontré aquí a un inmortal que me ayudo a ser en pocas palabras la dueña y no la esclava de este mundo en penumbras y veme aquí – me sonrió

¿¿Eduardo Hill???..

-        Estas tratando de decirme que Claudia es… es… tu hija… - le dije entendiendo todo pero era difícil procesar esa información
-        Claro, que es mi hija – respondió – Tenía que hacer un estrategia que me beneficiara, no quería estar sola y bueno dicen que la sangre llama a sangre, entonces en cierto modo te di un empleo con Esteban y también una madre a Claudia…
-        ¿Liliana?
-        Si, así es – respondió – Le di la libertad a esa humana asquerosa para que cuidara de mi hija Claudia, Eduardo Hill (su padre) sabia que Claudia seguía con vida por eso siempre siguió buscándola hasta que un día pudo encontrarla gracias a Esteban que tenía contactos con algunos humanos que un Vivian en los subterráneos – se levanto y siguió caminando alrededor de mi -  Solo lo que faltaba era que tu estuvieras conmigo, pero no sabíamos cómo hacer algo así y cuando Esteban me informo que te habían capturado un par de humanos, supe que era hora de trabajar todo a mi favor
-        ¿esos eran lo negocios que venía hacer esteban? – pregunte recordando que varias veces había venido a ese sitio
-        Así es – volví a acertar
-        ¿y porque no solo llamarme y ya? – había sido ridículo todo ese maquiavélico plan
-        Porque Cruz de sangre no acepta a un vampiro normal o aun humano…
-        De que hablas? A nosotros nos dejo entrar,…
-        Bueno eso es porque los tres han probado sangre de oro o más bien sangre de la humana que sostienes en tus brazos
 Mire a Susan inconsciente, apenas y podía respirar.
-        Tube que captura a la hermana de esta humana para que mi hija pudiera venir hasta mí y mi hijo – acaricio levemente mi cabeza – se que Claudia pronto llegara a su transformación y a la inmortalidad
-        ¿eso qué significa? – le cuestioné tratando de entender
-        Pues que Claudia sin saber que paso aquí abajo mato a la hermana de Susan, ya que descubrí que Claudia fue alimentada primero con la sangre de esa humana.

¿Cómo había sido capaz de hacer algo tan atroz Claudia?
No debía ser cierto…
No era verdad…

-        ¡Mentira! – le grite para no metiera ideas tontas en mi cabeza – Claudia nunca se atrevería hacer algo así
-        ¿a no? – una voz tierna y dulce me electrocuto la columna vertebral y pude ver a Claudia allí parada con los brazos cruzados
-        ¿Claudia? – dije sin poder creer que se encontraba allí parada.

NO podía ser cierto, ella se había ido con la realeza.
¿Cómo pudo haber escapado? Mis ojos debían estar engañándome

-        ¿Qué tal Andrés? – pregunto como si saludara – ¿Aun no te atreves a morderla? Te creía con mas agallas
-        Claudia, querida – le abrió los brazos mi madre para recibirla – Hiciste lo que te ordene – le pregunto cuando esta le beso en la frente
-        Claro madre, digamos que murieron todos en la realeza – eso hizo llenarme de rabia – Mi padre no sabía lo que hacía, hasta que bueno… lo mate…
-        Si, si nadie nos comprende – le expreso mi madre – te tengo un regalo hija, lo prometido es deuda – chasqueo por segunda vez los dedos y salieron los otros inmortales arrastrando a alguien que intentaba soltarse del agarre del los otros son mucho existo
-        Más les vale soltarme! – sentenciaba Alexander
Pero era inútil su fuerza contra inmortales y mi fuerza tampoco acabaría con ellos. Nos habíamos metido a la boca de lobo creyendo que un cuento infantil no existía y ahora aquí teníamos enfrente la existencia del mismo.

-        Andrés, Susan – miro directamente a Susan y  después miro a Claudia - ¿Claudia? Tú… ¿Qué haces aquí?
-        No es lindo – salto Claudia – Vez porque quiero conservarlo – dijo su punto de tener a Alex vivo – No es que no me agrades Andrés, pero ahora que se que somos hermanos, bueno es un poco enfermo – me dedico aquellas palabras – Además que nuestra madre tiene planes apara ti
-        ¿nuestra madre? – pregunto Alexander sin comprender - ¡Maldición Claudia! ¿Qué haces aquí?
Se veía muy preocupado y confundido.
Pase saliva y luego se acerco a Alex, fue cuando vi en los ojos de Alex se abrieron por completo y supe que él se había dado cuenta que ya no era la misma Claudia.
                  
Claudia había muerto, Claudia murió cuando la dejamos con la realeza, ella se había convertido en el camino y con la conversión había muerto Claudia.

Alexander desvió la mirada y supe enseguida que ya se había dado cuenta. Estaba sufriendo por dentro de eso no cabía duda alguna y ahora solo quería salir de allí.

-        Mientras tú te quedas con mi hermanito – dijo ella con voz chiqueada – puedo ir a mi habitación con mi hermoso Alexander
-        Como tú quieras querida – expresó mi madre con cariño
-        No me toques – le espeto Alex cuando Claudia se acerco para tocar un mecho de su cabello – Tú no eres Claudia, Claudia murió
-        Di lo que digas amor…

Y así se fueron arrastrando a Alexander nuevamente, pero antes de que la puerta se cerrara detrás de él grito lo siguiente dirigido a mí:
-        No te preocupes por mí, solo sal de aquí y llévate a Susan…

Fue lo último que escuche de Alexander

-        Hijo no hay necesidad hacer esto contra tu voluntad
La mire con odio, con que otros ojos podían mirar a esa cosa. Sabía que Claudia tuvo que ser obligada a tomar sangre y así convertirla un inmortal.
Suspire y dije:
-        Está bien, pero necesito estar solo

Ella dudo por un minuto y luego acepto
-        Muy bien hijo te daremos privacidad, pero recuerda debes beber hasta la última gota…

Se fue rápidamente con todos sus criados en cierto modo y yo recogí a Susan del suelo para ponerla en la cama. La sentía muy ligera y eso me preocupo más.
¿Ahora como saldríamos de allí?

Mi misión era sacarla con vida y debía cumplir…

-        Susan, Susan – volví a zarandéala un poco – Susan – me acerque a su oído – ¡Por favor despierta, te necesito… despierta!
Comencé a ver como sus ojos se abrían lentamente y eso me emociono.  Sus pestañas me dejaron ver lo hermoso de sus ojos azules y antes de decir cualquier cosa solo sentí como me abrazo con desesperación.

-        Andrés, Andrés… - parecía lamentos más que llamadas – Sabia que vendrías, sabía que vendrías…
-        Susan, Susan – trate de hacer que se calmara y me viera – Dime, ¿sabes si podemos salir de aquí?
-        No, no tengo idea – negó con la cabeza y con sus ojos llorosos – Entre aquí con Alexander y Claudia, pero después Claudia ya no estaba conmigo, no estaba… y Alex desapareció, yo no sé que le hicieron, yo no se
-        Cálmate, Susan – trate de tranquilizarla – Claudia está bien – mentí, bueno en cierta manera estaba bien – Y Alexander salió de aquí – volví a mentirle, en cierto modo Alexander salió de aquí como carnada para mí y ahora estaba también como prisionero – Mientras que Daniel, bueno… el fue a pedir ayuda, pero no creo que llegue a tiempo – debía mentirle porque yo no podía dejar que ella se sintiera culpable
Suspiro de alivio ante mis mentiras y luego pregunto:
-        ¿Mi hermana?

Aquí debía decir una mentira más grande y poderosa y sé que me odiaría ante esa mentira.
-        Daniel salió con ella – le mentí nuevamente
-        Entonces vámonos –acepto Susan tratándose de para
-        Estas segura que puedes pararte? – le pregunte preocupado
-        No me veas así, estoy débil pero puedo pararme – me sonrió débilmente y después se paró de la cama – Vi un túnel en aquella dirección – me señalo la chimenea – Si, si ya sé que vas a decirme es un chimenea, pero estoy segura que vi salir ha alguien de allí o solo que estuviera delirando ya que no he comido en días…
-        Susan…
-        ¿Qué?
-        Sabias como escapar y no escapado? – le pregunte con un poco de miedo a su respuesta – Claro que se como escapar, pero no pienso dejar a nadie en este lugar y como todos han salido entonces no veo motivo en no decirte como salir de este lugar horrible – camino directo a la chimenea lentamente  luego se agacho a recoger algo – es de Claudia debió tirarlo – me informo – se lo daré cuando la vea

No podía decirle más mentiras de las cuales ya le había dicho muchas
La tome de la mano y dije:

-       Vámonos – no quería dejar a nadie allí abajo, pero tampoco podía morir dejando a Susan, eso en cierto modo era más terrible para mi
-       Si…

Caminamos atreves de un túnel que no había visto y antes de llegar a aquel acantilado donde habíamos bajado antes, alguien se interpuso en mi camino, el mismo inmortal que antes.
-       Susan, sube
-       Pero…
-       Demonios Susan, hazme caso y sube…
Susan dudo un poco y comenzó a subir mientras yo tenía enfrente al inmortal
-        Dudo que puedas salir, sin antes sentir lo es en verdad Cruz de Sangre – y sin darme cuenta me ataco y clavo en mi una estaca

Cuando desperté sentí el aire en mi rostro y a mi lado esta Susan.
-        Regresaste por mi – la reprendí – No debiste
-        Cállate, mira como estas de herido, como es que ya no tienes sangre… - decía preocupada – Toma – me acerco su muñeca – tómala – insistió – Olvídalo no lo hare
-        ¿Pero qué dices? – se horrorizo Susan – Tómala
Pude ver sus labios color rosa, sus cabellos que se alborotaban con el aire y esos ojos color azules que me demostraban la belleza de la humanidad.
Pase una mano sobre su rostro y la acaricie. Ella cerró los ojos ante mi toque.

-        ¡Por favor Andrés! – me suplico – Toma mi sangre
-        No puedo hacerlo…
Si lo hacía podía correr el riesgo de matarla, llevaba unos días sin sangre y si bebía llegaría a matarla.
No podía matarla. No, no ella debía vivir y yo morir.

-        Andrés, - llamo de nuevo cuando me perdí en sus ojos – No puedes morir de esta manera, no puedes…
-        Sé que es ridículo para un vampiro morir de esta manera, pero creo que debo morir en este instante
-        No – grito Susan desesperada

No me dio tiempo de decir nada más, porque aprisiono sus labios con los míos y sentí que había subido al cielo con ese beso. Un beso que podía durar eternamente, un beso que podía ser mi mejor última voluntad antes de morir.

Al apartarse de mi hizo como siempre algo loco. Se corto la mañeca y me proporciono sangre fresca. Comencé a sentirme muy bien, tanto que mi profunda cicatriz se cerró y puede cobrar fuerzas, pero como supuse eso no terminaría allí y posteriormente lamí su muñeca hasta llegar a su cuello donde la mordí sin piedad, donde pude beber sin detenerme y saciarme de esa sed, mientras que ella seguía suplicando por más.
Llego un momento en el cual sentí que no pesaba, ya no la escuchaba y su respiración no existía.
No eso era mentira.

Me aparate bruscamente de ella, vi manchado su vestido de sangre y en sus manos dejo caer la pequeña botellita donde contenía un líquido dorado brillante que Claudia había olvidado en Cruz de Sangre.
Me aterre al verla inconsciente con sangre en su vestido blanco

Esto me recordó a mi pesadilla hacia meses atrás:

“Hacía bastante frio, era absurdo que sintiera el frio, ya que un vampiro nunca tiene frio, ni calor. Pero después de todo este era un sueño. Allí me encontraba en medio de un gran bosque a la luz del día y alrededor mío había nieve tan blanca que lastimaba mi vista.
Caminé un poco explorando el lugar, pero no había nada más que nieve ó al menos eso creí.

En un árbol cercano se encontraba Susan. Se veía más linda de lo normal. Traía un vestido blanco como la nieve que se encontraba alrededor nuestro.
Por alguna razón me sentí apenado de estar soñando con ella. Pero Susan se encontraba muy feliz y se alegro más al verme.
No dijo nada y yo no tenía nada que decir tampoco.

Permaneció en silencio, solo mirándome. Hasta que llego una sombra negra, esta tapo a Susan. Y cuando mire de nuevo, ella se encontraba sobre la nieve. Y vi con espanto un charco de sangre alrededor de ella. Estiro su mano hacia mí… como pidiéndome ayuda. Yo respondí inmediatamente situándome a su lado. Quise ver de dónde salía tanta sangre y supe enseguida que del cuello. Allí estaban dos orificios muy profundos. No podía creer que Susan estaba inerte con una mordida de vampiro.

Tuve que hacer mucho esfuerzo para que no tuviera esa tentación de saciar mi sed con ella. Pero era inútil después de todo yo soy un vampiro. La tome en mis brazos hasta que mi boca quedo en su cuello, penetre también mis colmillos en ella.
Sacie mi sed. Sentí su pulso perdiéndose, hasta que murió en mis brazos.
La sangre sabia tan bien. La sangre era más deliciosa tomándola de un humano. La sangre y excitación era tan agradable cuando sabes que morirá tu presa.

Baje la mirada hacia Susan que ahora se encontraba muerta y fría.
La había matado…”

¿¿¿No ella no estaba muerta o sí??? No pudo haberse cumplido este sueño atroz…

Regrese hasta ella y con un gran nudo en la garganta lo supe enseguida.
La había matado. Susan había muerto entre mis brazos y por un ser monstruoso como yo.

Mi última misión había fracasado, yo había fracasado y ahora me convertiría en un inmortal.

Y sería un monstro hasta el final…




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