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lunes, 30 de marzo de 2015

Historia de un Vampiro: Mundo Oscuro


Capítulo 28
¿El final?

-       Andrés – una voz lejana sonó en las tinieblas.
Tal vez estaba muerto. No veía nada, solo oscuridad y una calidez nada habitual.
-       Andrés – Volvió a insistir aquella voz desconocida, aunque por algún motivo no podía responder y eso no me altero. – Regresa, despierta
La única verdad es que yo no quería regresar a un mundo donde la muerte era la única solución a mis problemas, (donde si yo no mataba, ellos me mataban) y a un mundo donde Susan había desaparecido.
Donde me encontraba me sentía cálido y de cierto modo tranquilo, pero por alguna razón no podía observar nada. A lo mejor eso era considerado el infierno para un ser tan detestable como yo.
No, no… el infierno es mucho peor que esto.
Algo pasaba. Esto no estaba nada bien.
Trate de contestar a esa voz extraña para mí pero no tuve éxito. Esta vez quise mover alguna parte de mi cuerpo pero me encontraba inmovil
¿Estaba muerto?
De pronto aquella voz dejo de resonar y se extinguió para dar paso a la oscuridad total.
Una luz luminosa penetro en forma de pelota (grande y redonda), fue haciéndose cada vez más grande hasta que estallo y miles de pequeñas lucecitas iluminaron aquel escenario. Yo me encontraba tumbado boca arriba mirando un cielo lleno ahora de miles de luces, trate de mover y ver donde me encontraba. Esta vez tuve éxito y levante levemente mi cabeza para mirar a mi alrededor pero no había nada que describir (solo las luces). Trate de incorporarme nuevamente y lo logre. Quede sentado en aquel vacio nada usual.
Allí no había nada, solo yo. Al menos eso creia, por que en pocos segundos comenzo a materealizarse algo enfrente de mi. Tal vez era una persona o otra cosa que nunca habia visto.
Una docena de sombras negras volaron momentaniamente a mi alrededor hasta situarse en el centro de aquel esenario. Aquella criatura comenzo a tomar forma, era enorme, sus ojos rojos brillaban como dos rubís mirándome fijamente y su enorme capa negra se balanceaba suavemente por un aire invisible. A su costado de él apareció una espada que tenía fuego azulado a su alrededor y brilla intensamente.
Debo admitir que a comparación de él yo parecía un enano.
No tuve miedo. Todo mi ser sabía que había llegado mi hora para pagar por todo
Aquel individuo me señalo con su espada la cual quedo a pocos centímetros de mi cara.
-        Este es tu juicio - setencio aquel personaje con voz dura y gruesa. Una voz que podia hacer temblar hasta al mas valiente de los hombres. Un escalofrio penetro en mi espalda hasta bajar por mi espina dorsal y situarse en todo su esplendor. Aquel personaje saco de la nada un pergamino de oro y lo extendió. Así comenzó a leer - Andrés Davies Lace, nacido el cuatro de agosto del dos mil treinta y uno, por padres nacidos de razas vampiricas, y huérfano a los ocho años criado por su tía llamada Laurel Davies - sabía muy bien que venia despues de eso. Odio, rencor y orguño por mi trabajo- en su corta juventud de 12 años mato a su primera víctima: Emma Cooper de 15 años – cuando mencionó la muerte de esa chica me hizo recordarla, recordé su uniforme de escuela y el mundo como era en ese entonces. Muchos humanos en todas partes y la sed a mi corta edad era nada controlable. ¿alguna vez te controlaste? Una pequeña parte de mi aun se culpaba – Lissa Price asesinada a los 23 años – esa fue mi segunda víctima aun sin control de mi persona. Aun sin poder controlar mí sed a la sangre. No escuche la otra parte y solo alcance a escuchar - …  con Esteban Collins en masacres, muertes y  engaños. Matando a miles de vampiros y humanos por su sed de poder y riquezas - en realidad no me importaba que fueran mensionados, pero ninguna de esas muertes me dolía – Su última víctima Susan Gradali Woods asesinada a los 23 años – Ella, ella… si solo Susan me dolía… - Aquí en presencia Andrés Davies Lace de 25 años y muerto el catorce de marzo del dos mil cincuenta y seis por causas divinas, Diré la sentencia- a continuación cerro el pergamino y dictamino - eres sentenciado al infierno
No fue una sorpresa para mi sabia que debia ir al infierno, pero hubo algo que no me cuadro en todo lo que habia dicho.
¿Causas divinas? ¿Eso qué significaba?
-        ¿Cómo que causas divinas? – pregunte rápidamente antes que fuera a parar al infierno
Aquel personaje inusual solo respondió:
-        Causas Divinas, - respondió secamente – Haz muerto por tu propio yo
¿Qué? ¿No había muerto por los inmortales?
-        ¿Morí porque era el tiempo indicado? ¿Mi cuerpo no resistió? – no entendía del todo, después de todo yo me había convertido en un inmortal nada normal ¿Cómo había muerto tan fácil? No reclamaba el morir, fue más sencillo de lo que imagine, me encontraba más bien un poco sorprendido de las circunstancias
Comenzó a reír aquel personaje
-        Todos se creen inhumes a la muerte natural, pero así es la humanidad, - después dijo con voz más potente – entiende esto humano no por el simple hecho de haber vivido una vida donde eras un humano infectado y diferente, no te hace vulnerable a morir como es el destino de todos. A todos les llega la hora.  – A continuación abrió un vórtice de luz blanca – Debo llevarte a tu lugar
Apenas podía caminar, sabía que debía ir al infierno y lo supe siempre, pero nunca imagine que eso llegaría tan rápidamente.
Suspire para darme valor. Fue entonces donde una idea broto en mí ser, así que gire para hacerle aquella pregunta que salía rápidamente de mi boca
-        ¿Susan donde se encuentra? – fue una pregunta estúpida, pero sabía que ella debía estar en el cielo, pero una parte de mi quería verla. Aun aquí en el limbo era egoísta
-        ¿quieres verla? – pregunto aquella figura encapuchada – ¿Después de matarla?
-        Solo quiero pedir perdón – respondí apenas con un  hilo de voz
No sé qué fue lo que hice bien, pero había convencido a mi verdugo y a continuación detrás de mí se materializo levemente un alma transparente y vi con gran sorpresa que se trataba de Susan.
Su cabello rojizo resaltaba más  de lo normal, y sus ojos giraron a entorno de aquel lugar y cuando cruzaron con los míos su mirada era de tristeza
-        Solo di tu arrepentimiento – expreso la figura a lado de mí.
Entonces comprendí que mi verdugo o la muerte, me había dejado contemplar a Susan solo por poder expresar mi arrepentimiento y tenía razón, yo necesitaba decirle que lo sentía.
-        Susan – mi voz sonó nerviosa y extremadamente baja – Siento, lo siento… perdóname… yo…
-        No – grito ella desde una gran distancia tal parecía que no podía cruzarla – No puedes – estaba desesperada podía verla tratar de cruzar ese misterioso campo de fuerza – Andrés… Andrés, tu no tuviste la culpa de nada – expreso llorando – Pero por Dios!, Andrés… dime que no estás aquí,… tú no puedes estar aquí…
-        No – negué – tengo lo que merezco
-        ¡Andrés! – seguía gritando – escucha… esto,
Le di la espalda
-        Gracias por demostrarme que tengo algo de humanidad en mi – le agradecí – Ahora puedo continuar. 
Tenía enfrente de mí el vórtice y cruce con seguridad a espaldas mío solo alcance a escuchar una única palabra de Susan:

-        ¡Despierta!

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