Seguidores

Recuerda este blog se alimenta de tus comentarios!

Deja un comentario, ¿No es tan difícil o sí?...

Invita a tus amigos



lunes, 18 de mayo de 2015

목적지/ destination / Destino






Capitulo 2


"Una promesa tan cálida como una sopa de algas"


Caminaba con paso lento atravesando un parque verde y lleno de juegos para niños, aun así todo se encontraba desolado. Mire alrededor tratando de ver todos los caminos posibles a donde podría aparecer Abigailth, pero ya tenía más de veinte minutos esperándola en la oscura noche.
Trate de tranquilizarme un poco antes que ella llegara, no me enojaba su impuntualidad, más bien me sentía intranquila y confundida por la actitud de mi madre.
Mis padres no me reclamaron por la hora de salida y mucho menos me cuestionaron  con quien me encontraría. Esa no fue la clave de mi intriga

Fue más bien cuando estaba a punto de salir, el teléfono principal de la casa sonó y conteste apresurada creyendo que era mi nueva amiga Abigailth, pero en cambio sonó una voz de hombre diciendo: “hola, ¿está Sook?”, eso me sorprendió nunca habían hablado de parte de mi madre y mucho menos en idioma coreano.
Me quede helada cuando dijo:
-        ¿Eo Jin? ¿eres tú? – un escalofrió recorrió toda mi espina dorsal sin saber aun el significado de eso
-        Si – conteste en absoluto español
-        Soy Jung – no tenía sentido alguno su nombre para mí – Soy…

No escuche la oración porque en ese momento mi madre alterada me retiro el teléfono de la mano para colgar de inmediato.
-        ¿Pero…
-        No contestes llamadas que no conozcas – me regaño mientras pasaba un trapo por el teléfono, tal parecía que esperaba estar cerca de aquel objeto por si decidía llamar aquel personaje nuevamente – No deberías contestar llamadas desconocidas cariño – dijo más tranquila y giro a mirarme - ¿no tenias que salir?
-        Si…. – camine con vacilación hasta la puerta antes de cerrarla le pregunte - ¿Quién es Jung?

No mire a mi madre, pero puede escuchar que su respiración se corto por un momento.
-        No sé de que hablas cariño – respondió con voz nerviosa – Pero solo debes saber que no es nadie que debas conocer
-        Odio cuando me ocultan cosas – argumente con un nudo en la garganta por mi enojo contenido -  Solo tienes una oportunidad madre – gire para mirarla fijamente a los ojos - ¿Quién es Jung? ¿Cómo diablos sabe que existo? ¿Por qué te conoce? – pregunte sacando aire contenido de mi boca – Solo responde alguna de las preguntas y todo estará bien
Pero en cambio de responder solo se giro para darme la espalda y lo único que dijo fue:
-        Debes irte

No podía entender el significado de aquel personaje aun tenia la intriga de saber ¿Quién era? Camine hasta uno de los columpios y me senté. Abigailth ya se había demorado demasiado.
Saque de mi bolsa mi celular para marcarle a mi amiga impuntual, sonó muchas veces, hasta que la sexta vez me contesto al fin.
Lo bueno fue que Abigailth se encontraba sana y salva en una “reunión” con unos amigos, pero la mala noticia es que ella se había olvidado de nuestra cita.
-        ¡No puedo creerlo! – solté las palabras muy molesta - ¡yo estoy como tonta esperándote mientras tu estas muy quitada de la pena en una fiesta!
-        Jina -  me llamo con ese estúpido seudónimo que me había puesto para no equivocarse al pronunciar mi nombre – lo siento, lo olvide… ¿quieres venir? Te invito
No quería escuchar nada. Así que colgué el celular y me quede allí estúpidamente con mi coraje.
Eso me pasaba por creer en gente como ella. No necesitaba amigas, no necesitaba nada.

Camine decidida a salir de aquel parque lo más rápido posible por lo peligroso que podía ser estar una chica en medio de la oscuridad y sola. Así que comencé a sentir un poco de temor, trate de mantener la mente en otro cosa.
¿Por qué mi madre no responde mis preguntas? ¿No deberían ser fáciles de responder?
Tal vez esconde algo. En toda mi corta vida de veinte años siempre supe que algo escondía, pero nunca me importo tal vez era porque nunca descubrí algo que probara lo contrario.
Pase por un bote rojo de basura orgánica y gire hacia la izquierda unos cuantos pasos más y saldría a una calle un poco mas publica.

Mantén tu mente ocupada, no pienses en cosas negativas. No te pasara nada. Es más que obvio que te de miedo

Pero esta vez el miedo se estaba apoderando de mí, no sabía la causa de esto. Solo me faltaban unos cuantos pasos podía ver la calle ante mí, cuando escuche a unos chicos brindando con licor en los columpios más cercanos a la avenida. No sé porque pero eso no me dio buena espina. Decidí que podía pasar de largo sin ser descubierta o simplemente ignorarlos si comenzaban a decir algo. Entonces fue cuando mire mi forma de vestir una falda no ayudaría a pasar inadvertida y mucho menos unos tacones cortos. Maldije por mis adentros y comencé a clavar mi uña del pulgar a mi dedo índice (eso solo lo hacía cuando me encontraba nerviosa) y decidí caminar lo más rápido posible para Salir de allí.

Pero cuando pese a lado de ellos era más que obvio que me miraran y comenzaron a gritar un montón de cosas entre si y una que otra a mi dirección: “hermosa” “mira esas piernas” “¿Qué haces tan solita? ¿Quieres compañía?” “yo tan necesitado y la carne está enfrente de mí” “no te contengas hermano” “si yo te apoyo”…

Entonces eso me asusto, no mire y solo literalmente corrí hasta el pavimento donde estaba la calle, pero incluso allí no había gente cuando llegue, tenía que caminar otro medio kilómetros para salir a la avenida principal y eso era mucho en mi situación.

No mires, no mires – me decía, podía escuchar los pasos de mis seguidores – no mires, solo camina rápido – entonces los escuche más cerca – ok… ok… más rápido – así lo hice, pero en ese momento alguien grito “Espera, no tan rápido lindura” “creo que quiere hacer un maratón” “que lastima que de mi no se escapa” Fue cuando escuche como alguien corría hacia mi – no, no… - pensé alterada y fue cuando gire para ver y en efecto un chico alto de cabello largo con unos aretes en la nariz y otros cuantos en su oreja derecha venia a toda velocidad para alcanzarme. – está bien… ¡¡Corre!!  ¡¡Corre!!

Corrí y corrí ya que de eso dependía mi vida ¿no?
Pero era demasiado y yo estaba muy mal en condición física, yo en la escuela nunca fui buena en educación física, siempre fui pésima y aquí estaba la consecuencia. Ahora si desmentiré ese argumento en donde dicen que el estar delgado es signo de tener una buena condición, cuando es mentira. Yo mire varias veces a una chica más gorda que yo correr más metros sin cansarse y estar un poco cansada, no como yo que casi me moría sin aire (justo como ahora)

No te des por vencida. Corre, solo te falta unos cuantos metros…
Quise gritar porque a lo lejos podía observar a gente ir y venir por la avenida, pero como respiraba por la boca se me dificulto gritar.
Así fue cuando aquel chico flaco me hizo desequilibrarme por tratar de tomar mi mano derecha y tropecé torpemente cayendo de rodillas.
Entonces aquel individuo tiro de mi para que yo quedara recostada en el pavimento y me sometió dándome una bofetada para que yo dejara de moverme, quise gritar, pero él se dio cuenta a tiempo para taparme la boca.

Me encontraba forcejeando con ese chico flaco hasta que le di una patada en sus partes blandas, me incorpore rápidamente pero era demasiado tarde me atrapo uno de aquellos miembros de esa pandilla de mediocres y a continuación fui arrastra a la fuerza hasta el parque nuevamente donde se encontraban sentados aquellos vándalos. Era inútil cualquier patada, grito o manotazo de mi parte… no podía luchar contra cuatro hombres drogados y alcalizados.
Me recostaron debajo de la resbaladilla para taparse un poco por la acción que iba continuación.
Un chico de cabello un poco largo pero sucio y con un tatuaje de un dragón en su mejilla se desabrocho el pantalón.
Entonces comprendí, ellos no me matarían…
Ellos me iban a violar.

No entendía…
¿Qué era peor?
¿Qué me violaran o que me mataran?
Ambas, ambas…

No, no… - pensé – cierra los ojos y pasara  - así lo hice, mientras sentía sus sucias manos pasar por mi cuerpo – piensa, piensa en otra cosa – no podía pensar aun podía sentir a todos sobre mi tocando, sometiéndome y diciendo una que otra cosa – No… no…  - aquel asqueroso bajo mis pantaletas y fue allí cuando supe que todo había acabado.

Mi vida estaba arruinada.

Llore, suplique y rece.

Y un milagro ocurrió. Solo sentí unas suaves manos tratando de subir mis pataletas en su lugar y abrí de golpe mis ojos. Entonces una cara nada familiar, pero amistosa aun trataba de subir mis pantaletas. Mire desorientada a todos lados y mas allá vi a los cuatro que me ataron luchando con un chico, no podía verlo por lo oscuro de la noche y aquella chica desconocida que me ayudaba puso sobre mis hombros un abrigo negro
-        ¿te encuentras bien? – pregunto mientras me miraba. Yo solo asentí en forma afirmativa y ella me devolvió una sonrisa -  Eso es bueno, espera aquí – quería decirle que no me dejara y solo conseguí poner una mano sobre su brazo para detenerla – No te preocupes, regresare – me prometió y luego señalo – ese es mi hermano y como veras tiene algunas dificultades con ellos – sonrió y luego agrego – Pero yo no las tendré estudie muy bien autodefensa y más aun se taekwondo. – entonces la deje y aquella chica salió en defensa para ayudar a su hermano
Sus golpes fueron más limpios y exactos, así fue como derroto a los cuatro en poco tiempo, no se movimientos había hecho pero incluía patadas y golpes. La verdad yo no sabía mucho de esas técnicas de taekwondo.
Mis cuatro agresores fueron derrotados y noqueados, así fue como quedaron tirados en el pasto sin posibilidad de huir.

Camine hacia mis salvadores y puede observar que esas dos personas eran como yo. ¿A que me refería?
Bueno ellos tenían rasgos coreanos como los míos.
-        ¿te encuentras bien? – pregunto el chico de cabello corto nariz afilada y piel tan tersa que me fue difícil distinguir si era más bonita la piel de mi artista favorita o la de él
-        Se encuentra bien, oppa – tercio aquella chica y luego me miro acusándome – No es que sea tu nana o algo así – agrego la chica de cabello extremadamente corto con el mechón de color azulado – pero no deberías salir sola a esta horas de la noche  - resoplo - ¡¿Qué demonios pensabas?! – pregunto con los brazos cruzados
-        Cálmate – el hermano la tomo del brazo – Creo que no está para que la regañen, debió de pasar una fuerte impresión y susto – realmente creo que él me entendía más que ella.
-        Si si… claro – se tranquilizo – Aun así, ¿qué hubiera pasado si nosotros no se nos da la gana pasar por el parque?
-        Pero no fue asi...

Me estremecí ante ese comentario de ella.
¿Realmente que hubiera pasado?
La respuesta llego rápidamente en mi mente: “Tu ibas a ser violada”
¿Qué crees que pasaría?

-        Gracias – interrumpí a los dos que un discutían.
Ambos me miraron dejando a un lado sus argumentos.
La chica simplemente se sintió un poco incomoda, pero de pronto volvió a tomar su actitud de rudeza, mientras que su hermano simplemente sonrió un poco para darme a entender que comprendía.
¿En qué estado me había visto él?
-        Debemos irnos – agrego el chico mirando la hora
-        Si… - suspiro su hermana a su lado – Creo que ya no podremos ir a… - luego me miro – Bueno en realidad no importa – vamos… - me hizo una seña con la mano para la que la siguiera
-        ¿Qué?

Su hermano que ya se había puesto en marcha iba a hablar pero ella le gano y dijo:
-        Estás loca si crees que te dejare aquí. Además – me señalo una bolsa de plástico donde podía ver que traía algo de comida – No creo que podamos acabarnos esto mi hermano y yo. Así que es tu obligación acompañarnos mientras nos terminamos esta deliciosa comida coreana
¿Coreana? ¿Enserio?
Mi madre era coreana, pero nunca había probado comida coreana. Solo mexicana.

-        ¿A dónde? – pregunte
-        Bueno… mmm creo que en una parte donde este desolado y no haya testigos en donde dejar tu cuerpo, allí será – dijo seriamente que yo me volví a congelar y deje de caminar – Bromeo – carcajeo – Solo era una broma
-        Ella es así – tercio su hermano – Creo que tu bromas sobran
-        Admite que hasta en los peores momentos necesitamos un poco de risa – decía mientras caminábamos a su lado
-        Si – admitió, pero también agrego – Pero tu sentido del humor es muy macabro

Ella solo levanto los hombros restándole importancia
-        No lo creo

Después de llegar a la dicho avenida que anhelaba solo caminamos unas cuantas cuadras más hacia la izquierda y nos metimos por una calle con rejas y con una caseta de seguridad. El dichoso policía reconoció a los hermanos y los dejo pasar sin miramientos.

Nos detuvimos en una casa elegante pintada de color beige y antes de entrar ambos se quitaron los zapatos para andar con calcetines sobre el piso de madera liso. Yo solo los emite, era realmente raro entrar aun verdadera casa coreana (muy diferente a la mía). Ahora entendía lo que mi madre quería decir sobre las buenas actitudes de los coreanos. Todo en la casa era limpieza y orden (nada comparado con mi casa), aunque mamá trataba en vano que todo fuera tan limpio como su propio reflejo.
Camine unos cuantos pasos más hasta llegar a un salón donde estaba aquella chica sacando de las bolsas de platico unos recipientes térmicos, mientras que su hermano traía consigo unos pequeños platos con varios platillos de acompañamiento (algo que no veía todos los días). Ahora puede comprender que el hecho de tener sangre coreana, no me hacia ser coreana…

-        Siéntate – me invito la chica sirviendo alguna clase de caldo que nunca antes había olido o probado. A continuación su hermano que sostenía el recipiente hondo me ofreció esa clase de caldo coreana. No rechace su ofrecimiento y solo tome el recipiente acorrucándolo entre mis manos por frotar mis palmas con los caliente de la sopa. – Pruébala es deliciosa – me aseguro tan dulcemente que sentí una especie de cariño hacia él. Gire para ver al redor alguna clase de cuchara, pero lo único que recibí fue un par de risitas – Tienes que tomártelo así – inquirió el hermano mayor de aquella chica y me demostró como tomarlo sin cuchara, a continuación lo emite sin resistirme. Al probar aquel caldo nada usual para mí, lo primero que sentí fue el olor como a camarones, pero el caldo no sabía a pescado o camarón tenía un sabor dulce con saldo, muy delicioso a mi parecer. Ahora puede observar que tenia pequeñas cantidades de algo blanco con cosas verdes nadando por todo el caldo.

-        ¿Qué es? – no puede resistir preguntar. Había algo único en ese caldo para mí. No solo el buen sabor si no algo familiar en él…

Recordé algo… vagamente. Era borroso, pero recordé una parte de mi infancia tenía más o menos 6 o 7 años de edad y me encontraba mirando un tazón de ese mismo aroma y al mirar a mi alrededor solo había otro niño al otro lado.
-        Es delicioso ¿verdad? -  me dijo con un sonrisa tomando del tazón – Me encanta la sopa de algas – expreso con una voz muy inocente – Tal vez debería cumplir años todos los días para que pueda comerla diario – De pronto me miro - ¿No te gusta? – pregunto al verme que no había tomado nada – No estés triste, papá estará aquí pronto y…
No hubo palabra de mi parte solo un berrinche de niña nada común por el nivel de fuerza o más bien rencor con el cual tire el tazón con esa sopa de algas al suelo.
-        ¿Por qué … - intento aquel niño de entender pero parecía que yo era la niña más problemática de allí
-        Odio, odio esa sopa – le grite – La odio… y … odio a señor de esta casa- supiere para no comenzar a tirar otra cosa – Además no te soporto a ti – le señale
Aquel niño me miro tratando de entender mi actitud lo cual no consiguió, ante incluso que el comenzara a recoger el plato roto, alguien se interpuso entre los dos una persona mayor.
-        Oye tu niña –  aquella desconocida se molesto y comenzó a tomarme de una mano
-        No no . –grito el niño detrás de ella – Por favor, no.
No tenía miedo y a donde me dirigió fue a un pequeño cuarto oscuro donde sabía que estaría un buen rato. Antes incluso de dormir por la sed, aquel niño por una rendija de madera rota paso un pequeño popote y al saborear me di cuenta que era la misma sopa que horas o minutos atrás había rechazado ahora me sabia tan deliciosa que no podía más.
-        No deberías hacerla enojar – dijo el niño del otro lado
-        Quiero irme de aquí – exprese aun tomando atreves del popote la sopa
-        ¿quieres escapar? – pregunto el –Pero esta es nuestra casa
-        Esta es tu casa, no la mía – negué – Me ire, yo me ire – grite llorando desesperada – Me ire a buscar a mi madre
-        Yo te ayudare – expreso el niño apoyándome – Juro que nunca te dejare sola.- prometió y antes de irse dijo -  ¡Feliz cumpleaños Lee Eo Jin!

No hay comentarios:

Publicar un comentario